El tiempo es prácticamente una ilusión…movimiento y cambio desde nuestra perspectiva, pero en el Absoluto, en el Si Mismo divino, todo se manifiesta en un instante fuera del tiempo. Existe un fenómeno psíquico denominado “déjà vu” que probablemente hemos experimentado en algun momento: Sentir mientras transcurre que ya hemos vivido determinada situación. ¿Y si fuera todo recuerdo? ¿Y si cada día que pasa ya lo hemos vivido? Dijo el Profeta Muhammad (Bendición y paz sean con él y su descendencia purificada): «Vi el tiempo circuirse» como si hubiera retornado al comienzo de los tiempos. Dice una súplica inspirada que recitamos en cada una de las reuniones de nuestra yamah «Glorificado sea Allah que nos ha vuelto a juntar en este mundo bajo la amalgama de su amor…», por ello le pregunté a mi maestro ¿Estuvimos ya reunidos antes de este tiempo con mi esposa, ya estuvimos antes en yamah?. Es lo que podemos deducir; entonces no hay muerte, porque Allah es Haii «el viviente» y la vida es un principio que se manifiesta en toda la creación, en todos los seres, no importa cuándo y cómo hayan sido originados…muere el cuerpo, pero subsiste nuestra vida imaginal en el más allá, pero ¿Quién es en verdad el que imagina? Si el tiempo es ilusión y si estamos repitiendo lo que hemos vivido (como en un replay), si el tiempo vuelve al comienzo, si todo se reintegra al Principio, al Absoluto, entonces es Allah el que imagina el mundo, Él es el Acontecer, Él se manifiesta en cada ente del plano de la creación y en el plano del más allá, Él estaba solo y permanece solo, como enseña la tradición islámica. No sé si es exacto decir que el Sí Mismo divino habita en nosotros sino más bien que lo único real en nosotros es el vínculo con nuestro Señor, que nosotros habitamos en Él fuera del tiempo y el espacio. Por supuesto que no podemos afirmar nada acerca de Allah, porque escapa a nuestro entendimiento, no podemos pensarlo de ninguna manera porque cualquier idea con la que pretendamos definirlo no es Él, porque Él es infinito en el sentido de informal (no tiene forma), Él es totalmente heterogéneo a cualquier ente creado.
Ahora bien, aceptando que de Allah solo proviene el bien, debemos estar agradecidos de todo lo que vivimos, sea grato o ingrato…nos enseñaba el Murshid en su última jutbah que los musulmanes cada vez que ven, por ejemplo, la belleza de un niño o de un acto bueno pronuncian «Al hamdu lil Lah» «alabado sea Allah» como agradecimiento o exaltación, pero cuando ocurre una desgracia o una contrariedad dicen «Alabado sea Allah en cualquier situación».
Refuto la mitología griega en historias como la de Prometeo, que nos hacen ver la realidad dramáticamente, como una tragedia. Prometeo, según mi opinión, representa a un héroe, vivió, creció, comprendió que debía robar la chispa del fuego sagrado (que representa el Conocimiento) para dársela a los hombres que vivían en la ignorancia, y luego fue castigado por un “Dios” cruel antropomorfo siendo encadenado en lo alto de una montaña donde un águila le devora las entrañas. Lo que debiera repetirse es su camino en busca del conocimiento, lo del águila y su eterno castigo es una fábula siniestra.
Qué bueno pensar que nuestra vida fue imaginada por Allah en torno a nuestros seres queridos, aunque no sepamos si volverá a repetirse tal como la experimentamos o la imaginará cada vez de una manera diferente, con otros matices, porque para Él todo es posible. Cada una de nuestras vidas es única y, como nada se pierde, sino que se transforma (como dice un principio de la física), en cierta forma, la seguimos recordando y, tal vez en otra creación, experimenta pequeños cambios debido a la compleja trama en la que se desarrolla. Hasan 1 escribe este ensayo, pero tal vez hubo un Hasan 2 que no cayó en un pozo cuando niño, o que tuvo la mala o buena suerte o designio divino, cuando fue sorteado para cumplir el servicio militar obligatorio, de no estar exceptuado por número bajo, entonces tuvo que cumplir involuntariamente el servicio militar por un año o más y luego sí pudo seguir la carrera de ingeniero agrónomo como deseaba Hasan 1.
¿Son el mismo Hasan en ambas historias? No necesariamente, cada experiencia vivida nos hace cambiar, uno es el ingeniero Mario Hector Gomez, el otro, el profesor Gomez, el que conoció al Murshid y por medio de su maestro al Profeta (BPDyC), es Hasan.


