Latif tiene dos sentidos uno «material» que indica lo que es fino o sutil entre las cosas (algo delgado, estrecho, e inclusive penetrante); este sentido es poco usado y se prefieren para eso otros términos. El segundo sentido es «cultural» se dice de la finura o delicadeza de una persona, su cortesía, su trato agradable, su cultura. En cuanto a Allah Ta´ala es su atención delicada y ternura para con sus siervos, su bondad y respeto por la capacidad de las personas, no exigiendo a un niño, por ejemplo, que cumpla lo que debería cumplir un mayor. Latif es también nombre de persona, además de Nombre divino, y se usa mucho como Abdul-Latíf, para varón, y como Latífah para mujer.
Allah es al-Latif, la Presencia divina, lo sutil que no se concreta bajo ninguna forma determinada, pero que se manifiesta en todas las cosas, y les otorga realidad. Es algo presente pero indefinible, como la luz que no se puede tocar, pero se puede captar a través de la intuición.
Dice el Sagrado Corán: Las visiones no pueden alcanzarle, pero Él abarca las visiones, siendo Él Sutilísimo (Presente, Actuante en todo, Imperceptible), Informadísimo (6:103), y dice, sin duda que los que temen a su Señor en lo secreto obtendrán Indulgencia y una recompensa grandiosa. Que ocultéis lo que decís o que lo expreséis [da lo mismo], porque Él sin duda es Conocentísimo del interior de los pechos [las conciencias] ¿Acaso Quien creó [todo lo que existe] no conocerá [lo oculto de Sus siervos], siendo Él Sutilísimo [para lo secreto], Informadísimo [de lo manifiesto]? (67:12-14). Que “Él abarca todas las visiones” indica Su Presencia, que se manifiesta de dos modos: como Latíf, que indica su Presencia imperceptible y continua, y como Jabír, Informadísimo, que también indica Su Presencia, presente en todo acto, pero como el conocimiento en detalle de todo, no un conocimiento general.
En un sentido profundo, el Manifiesto o segundo adquirido es el sutil manifestado por el Primer Manifestado, y es la esencia o centro de todo conocimiento manifestado, y es así único y particular en el Sí Mismo divino, y múltiple y particular en el Manifestado. No son dos o más sino uno bajo distintos aspectos manifestados.
En tanto esencia o centro del Primer Manifestado el Manifiesto se identifica como Alí (P), y siendo el Primer Manifestado lo particular del Sí Mismo divino Oculto, el Manifiesto es lo particular de lo particular. De este modo se encuentra ligado íntimamente al Sí Mismo divino Oculto, constituyendo el vínculo secreto entre el Primer Manifestado y el Sí Mismo divino Oculto, y a su vez respecto de todos los entes manifestados y seres creados.
Cuando dice el Sagrado Corán: la Bondad de Allah para vosotros y su Misericordia (4:83), enseñaron los Imames que la Bondad es el Profeta (BPD), y la Misericordia es Alí (P). Pero según una versión que se remite al Imam Al-Mahdí (P), éste expresó: “La Misericordia es el Mensajero de Allah (BPD), y la Bondad es Alí (P)” (T, V, p. 27) Entre estas dos versiones nos inclinamos por la de Al-Mahdí (P), porque el Sagrado Corán expresa: Y sólo te enviamos como Misericordia para los seres (21:107), calificando de ese modo al Profeta (BPD). A Alí (P) le cabe más la Gracia o la Bondad, porque fue paciente con la comunidad, y el Sagrado Corán dice de los creyentes: Misericordiosos entre sí, pacientes, tenaces con los impíos (48:29)
La palabra al-birr, etimológicamente deriva del significado de “amplitud” o “vastedad”, es decir la holgura o la extensión amplia de algo, y se dice al-barr del campo, la extensión abierta. Indica, entonces, un estado de apertura, de amplitud u holgura, tanto interior como exterior, y no, por el contrario, estados de mezquindad o de estrechez. Sobre todo indica la bondad interior, del corazón. Al-birr o bondad también significa “piedad”, y “obediencia” o “acatamiento”, y la obediencia y veneración que se tienen con los padres y con los maestros. En castellano “piedad” es sinónimo de «misericordia”, «conmiseración”, «devoción”, sentidos que también tiene al-birr en árabe. Designa pues el buen obrar, el uso de las facultades humanas en todo lo bueno, sea respecto de Allah en la devoción, sea con el prójimo en la dación de bienes, la caridad, la generosidad, y en el esfuerzo por la Causa de Allah. Es el fruto de someterse por completo a Allah Exaltado y ser conducto de Su Misericordia hacia todos los seres, y así alcanzar la perfección y la completitud humanas, el logro extraordinario. Los que llegan a la bondad, los abrár, bondadosos bienaventurados, han logrado la Complacencia divina, el amor de Allah, la categoría espiritual que libera del temor al mundo y al castigo del más allá, y que asegura el corazón en la fe y en la benevolencia con todos los seres: En verdad que los bienaventurados estarán en la delicia, sobre solios contemplarán [los goces], reconocerás en sus rostros la iluminación del deleite… (83:22-24)
Todos esos aspectos de al-birr son mencionados por el versículo que dice: La piedad [o bondad] no consiste en que tornéis el rostro hacia oriente u occidente, sino que la piedad es la del que cree en Allah y en el Día del Juicio, en los ángeles, la Escritura [la Revelación], y los Profetas, y la del que da de su riqueza por amor a Él [a Allah] a sus parientes, a los huérfanos, a los indigentes, a los viandantes, a los limosneros y en la manumisión de los esclavos, y la de quien practica la oración, da la contribución obligatoria, y la de los que cumplen con sus promesas cuando se comprometen, la de los pacientes en el infortunio y la desgracia y en el combate (2:157) Describe así en forma exhaustiva la verdadera piedad o bondad humanas, la acción y las creencias del ser humano, la perfección del estado interior de la fe, y exterior del comportamiento.
Dijo el Profeta (BPD) acerca de este versículo: “El que actúa de acuerdo a este versículo habrá completado la fe” (T, I, p. 431), es decir, su perfeccionamiento. Le preguntaron cierta vez: “¡Mensajero de Allah! ¿Cuál es la completitud de la piedad (u obediencia, al-birr) ?” Respondió: “Que actúes en secreto como actúas en público” (T, I, p. 431), con la conciencia de la Presencia divina en todo momento.
El Sagrado Corán también utiliza para “benevolente”, “muhsin”, aplicado a una categoría elevada de los creyentes. Al-Ihsán o Benevolencia es realizar los actos lo más correcto posible y para enmienda del propio ser, teniendo como Meta solamente a Allah. Dice el Sagrado Corán: ¿Acaso la recompensa del bien, no es el bien mismo? (al-ihsani illa al-ihsan) (55:60) En una tradición muy conocida se cuenta que vino un hombre de bella e impecable figura, todo de blanco, y se sentó adelante del Profeta (BPD), y apoyó sus palmas sobre los muslos de aquel (como si se tratara de su reflejo en un espejo), y mirándolo al rostro le preguntó: “¿Qué es el Islam?” El Profeta (BPD) le respondió mencionándole los actos de sumisión al Señor. Luego le preguntó: “¿Qué es el Imán (la fe) ?”, a lo que el Profeta (BPD) contestó refiriéndose a los principios de la Fe. Y por último le preguntó qué es el Ihsán (Perfección o Bienaventuranza), y el Profeta (BPD) respondió diciendo: «Es que adores a Allah como si Le vieras, pues aunque tú no Le ves Él te ve”. Este último es el grado de la Certidumbre.
El Profeta (BPD) con su sola presencia, transforma sutilmente la realidad de los seres que lo acompañan: su Barakah perfeccionante es la Presencia divina actuando en el corazón del siervo. La bárakah o bendición del Profeta (BPD) es una inspiración o iluminación espiritual perfeccionante, por la cual el siervo de Allah recibe los dones sutiles más elevados. Y el símbolo de esta gracia divina para los siervos es la ascensión o mi’ráy del Profeta (BPD), camino espiritual abierto por él para los creyentes, que no tiene parangón con ninguna otra vía espiritual inaugurada por los Profetas anteriores (BP) Es la vía más elevada, Siratu -l-Mustaqím, el Sendero Recto, al que se llega sólo por la Apertura (Al-Fátihah), que proviene de la bárakah de Muhámmad. El amor a la Descendencia es la única recompensa que podemos ofrecer al Profeta (BPD), amor que también nos perfecciona a través de la Bárakah (virtud perfeccionante) que de él y su Descendencia proviene.
En cuanto a la amplitud, nobleza y generosidad del Profeta (BPD) expresó el Imam Yá`far Al-Sadiq (P): “Nunca le fue pedido algo al Mensajero de Allah (BPD) que él lo negara, si lo tenía lo daba, y si no lo tenía decía: `Si Allah quiere te lo daré’”.
Respecto del buen trato matrimonial dijo el Profeta (BPD): “El mejor de vosotros es el mejor con su esposa y familia, y yo soy el mejor de vosotros con mi familia” Él (BPD) practicaba el dicho amable, el acto bueno, mantenía la buena presencia tanto como debemos hacerlo nosotros, es decir el aseo exterior, el buen aroma del cuerpo. En su práctica con los suyos, aparte de lo ya mencionado, el Profeta (BPD) era de buen talante, siempre contento. Jugaba con sus esposas y su familia, era bondadoso con ellos, y les proveía suficientemente. Reunía a su familia cada noche en la casa donde lo pasaría y amenizaba con ellos en reunión familiar nocturna después de la oración respectiva. Así tenemos su ejemplo extraordinario (BPD), lleno de consejos y reglas de buen trato familiar.
Sobre las cualidades nobles de los creyentes, se cuenta que el Profeta (BPD) era risueño y chanceador (al-dahúk), combativo polemista (al-qattál), es decir afable con los creyentes, batallador con los impíos (MIK, I, p. 527).
En una tradición Ibn Omar dijo: “Nunca vi a nadie más generoso y noble, ni más solícito, ni más valiente, ni más pulcro que el Mensajero de Allah (BPD)”.
© Textos del Sheij Alí Al-Husainí recopilados por Aiman Fradkin y Hasan Gomez, editados por Bashir Gomez


