‘Alimu -l-Gáib Conocedor de lo Oculto, conocedor de lo secreto

Lo Oculto, Al-Gaib, es mencionado en el Sagrado Corán varias veces como exclusivo de Allah, Exaltado sea, y dice que nadie puede conocer lo Oculto. Por el contrario, lo Secreto (Al-Sirr), es menos mencionado, pero alude a que Allah puede transmitirlo: Él es conocedor de lo oculto, y nadie puede contemplar Su Secreto, excepto que algún Profeta sea de los complacidos [en contemplar algo secreto, para provecho propio o ajeno], por lo cual El [Allah] rodea [a ese Profeta] de guardianes [angelicales] por delante y por detrás [para que ningún satanás distorsione la Revelación]. Para que [Allah] conozca que [Sus Mensajeros] han transmitido [sin cambios] los Mensajes de su Señor. Y [Allah] abarca todo cuanto ellos [los Mensajeros] poseen [de conocimiento y sabiduría] y Él encierra a todas las cosas según número [las tiene a todas ellas computadas] (72:26-28).

La distinción de los Profetas (P) es que el mismo mensaje es secreto en lo que corresponde a cada Profeta, mientras que contiene enseñanzas para el resto de los hombres en general. Esto implica una sabiduría propia de ellos (P), recibida en el mundo metafísico cuando fueron designados como tales. De esta sabiduría solamente participan los allegados íntimos de cada Profeta, como en el caso de Musa (P), su hermano Aarón y Josué (P), en el caso de Isa (P), Pedro y María, y en el caso de Muhammad los designados como Ahlu-l-Bait (P) ¡Por la estrella cuando se oculta!: Vuestro conocido [Muhámmad] no erró ni se confundió, ni profiere nada por pasión. Ello es solamente una Revelación que se le desvela, que le enseñó el de la Fuerza ingente [Gabriel], en su forma primordial, y así se manifestó, estando en el horizonte elevado [oriente] Y luego se aproximó, y ciñó [al Profeta], que estuvo a un arco de Él  [de Allah], o aún más cerca. Y Él [Allah] le reveló a Su siervo lo que le fue revelado (53:1-10) La expresión “reveló a Su siervo lo que le fue revelado”, indica que ello es Secreto.

            La diferencia entre el Islam y las doctrinas esoteristas (que cultivan un conocimiento “secreto”) es que lo Secreto es imposible de conocer sino por una revelación divina, que es personal, y equivalente al grado espiritual. Mientras que los esoteristas, sin autoridad alguna, pretenden transmitir un conocimiento a un grupo. Por su parte, la Iglesia cristiana cultiva un “misterio” sobre la naturaleza divina que en nada corresponde al Secreto, es más bien una “biología divina”.

            El Secreto divino se justifica porque el conocimiento de Allah Exaltado no tiene límites, y cualquier grado de conocimiento que un ente posea es escaso y precario comparado al Conocimiento divino. Dice el Sagrado Corán: Y Él posee las claves [tesoros] de lo Oculto, que sólo Él conoce. Y conoce lo que hay en la tierra y en el mar, sin que deje de caer una hoja que Él no lo conozca, ni una semilla en las oscuridades de la tierra, ni tierno ni marchito, que no esté en un Libro manifiesto [Su Conocimiento, o la Tabla Resguardada] (6:59). A los seres les otorga el conocimiento que corresponde a la categoría de ellos, según su plano, y así dice: Y enseñó a Adán todos los nombres (2:31).

            Se conoce la existencia de un libro secreto dictado por el Profeta (BPDyC) al Imam ‘Ali (BP) en la cumbre del monte Ohod, del que el Profeta dijo: “Ohod me ama y yo amo a Ohod”[1]. A él le fue ordenado por Allah subir al monte donde se le dictaría un libro sobre los acontecimientos del futuro, pero también que presentaría los libros auténticos de los Profetas (P), Noé (las sentencias), Abraham, Moisés, Jesús y David, con todos ellos sea la Bendición y la Paz. Esa obra se encuentra en manos del Imam de la época (P) en su totalidad, pero trascienden de ella algunas partes, y hay personas que las estudian y difunden algunos conocimientos allí encerrados.

Según la tradición, el Profeta (BPDyC) dijo: “Si vosotros supiérais lo que yo conozco, seguramente reiríais poco, y lloraríais mucho”(MIK, I. p. 554). Esto se refiere a acontecimientos calamitosos futuros.

Dijo el Profeta (BPDyC): “Las formas del creado son más variadas de lo que captáis […] la tierra mostrará nuevas formas en el final de su ciclo particular. Los veréis primero en los cielos, mas como no los conocéis, hoy no los veríais. Hay formas extrañas al ojo que parecen discontinuas, mas para el observador hay continuidad en ellas. Cuando encontréis su código comprenderéis el código presente en vosotros mismos, y en toda substancia, y veréis que lo que se os hacía vacío está en realidad lleno de formas sutiles, y lo que os parecía lleno [homogéneo] está completo de formas. Bastará que se abra la puerta del código. Pero sabed que para ello es deber [la] purificación de la visión y pacificación de las almas, puesto que la forma guarda el secreto del poder de la materia, que si hoy se os diera os autodestruiríais.”

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