Descripciones del Profeta (BPDyC)

Descripciones del Profeta (BPDyC)

Dijo Yábir Ibn Súmrah: “El Mensajero de Allah (BPDyC) era entrecano por la parte delantera de su cabeza y en su barba, y cuando se teñía no se le notaba, pero cuando su cabellera se soltaba se le notaba. Era de abundante barba.” Preguntó alguien: “¿Su rostro era como la espada (es decir alargado)?”. Respondió Yábir: “No, sino que era como el sol y la luna, redondeado. Yo vi el sello que tenia entre sus dos hombros y era del tamaño de un huevo de paloma, similar a su cuerpo (en color y textura)”. Anas narró: “El Mensajero de Allah (BPDyC), no era ni excesivamente alto, ni bajo. Tampoco era de un blanco total (sin trazas de rosado), ni moreno. No tenía su pelo muy ensortijado (enrulado) ni lo tenía liso (lacio)”. En otra tradición dice Anas: “Era de mediana estatura, ni muy alto ni bajo, de color resplandeciente, y el pelo del Mensajero de Allah (BPDyC) llegaba hasta la mitad de sus orejas y sobre sus dos hombros”. Se narra: “Era de cabeza y pies gruesos, nunca vi antes ni después nadie igual a él. Era de palmas amplias”. En otra narración dice: “Era de pies y manos gruesas y cortas”. Al-Burá’ narró: “El Mensajero de Allah (BPDyC) era de robusta complexión, de amplias espaldas. Su cabellera alcanzaba los lóbulos de sus orejas. Lo vi una vez con un manto rojo, y nunca vi nada más bello que él”. Se narra: “Nunca vi entre la gente nadie más bello que el Mensajero de Allah (BPDyC) con su túnica roja. Su cabellera se topaba con sus hombros, y era ancho de espaldas, ni muy alto ni bajo. “Yábir Ibn Súmrah contó: “El Mensajero de Allah era la boca amplia, de ojos rasgados, de piernas finas”. Zábit narró: “Fue preguntado Anas sobre el teñido del Mensajero de Allah (BPDyC) y respondió: ‘No era mucho lo que se teñía. Si hubiese querido contar las entrecanas de su barba o de su cabellera, lo habría podido hacer (fácilmente). En una fuente figura del mismo Zábit: “Solamente había blanco en los pelos (de la barba) de su labio inferior y en sus sienes, y era escaso en la cabellera”. Anas contó: “El Mensajero de Allah (BPDyC) era de piel resplandeciente como si sus fibras (venas o entrañas) fueran de perlas. Cuando caminaba se balanceaba. Nunca toqué raso ni seda más terso que la palma del Mensajero de Allah (BPDyC), ni olí almizcle ni ámbar más exquisito que el perfume del Profeta (BPDyC)”.

Entre las descripciones están éstas: 1º) Era de brazos largos; de espaldas anchas; 2º) su cabellera no era escasa pero tampoco excesivamente abundante; 3º) sus canas eran de cerca de veinte cabellos; 4º) era vigoroso de cabeza, manos y pies; 5º) era fuerte de cabeza, de barba imponente; 6º) era de sudor abundante; 7º) de mucho pelo en la barba; 8º) su rostro era (resplandeciente) como el sol y la luna, y era redondo; 9º) era blanco, como joyas de plata, de pelo ondulado; 10º) era blanco matizado de rojo (o de rosado), de cabeza fuerte… de largas pestañas; 11º) era de ojos negros; 12º) era blanco, hermoso, de mediana complexión.

Caligrafía Profeta Muhammad
Caligrafía Profeta Muhammad (BPDyC)

Comentario

De lo más importante sobre la fisonomía del Profeta (BPDyC) es que tenía un sello entre sus dos hombros, del tamaño de un huevo de paloma, similar al resto de su cuerpo en color y textura. Es decir era algo visible, sin ser una protuberancia, ni cambiar de color o de textura la piel, nada anormal, sino algo visible como el sello de agua de un papel. Su estatura no era excesivamente alta ni baja. Su color de piel era blanco reluciente. Tenía mucho pelo en la barba, pero en general no era enrulada, sino ondulada. Tenía (BPDyC) muy pocas canas, y su rostro era redondeado. Su cabellera llegaba hasta los lóbulos de la oreja y se topaba con los hombros. Su cabeza era vigorosa, es decir gruesa, al igual que sus pies y sus manos. Sus palmas, sin embargo eran amplias. La complexión ósea, el tronco del Profeta (BPDyC), era amplia, las espaldas anchas. El mejor color con que lo vieron fue el rojo. Su boca era amplia, ojos rasgados, de color negro, piernas finas. Las canas solamente se le notaban en los pelos que nacían de su barba a partir del labio inferior, y en las sienes su cabellera no era abundante, aunque tampoco era escasa. Caminaba balanceándose, y la textura de su piel era sumamente fina. Se dice en diversas tradiciones que nunca nadie tocó una seda o un raso más terso que la palma de la mano del Profeta (BPDyC). También su aroma era más exquisito que el almizcle y el ámbar, los mejores perfumes de esa época. Sus pestañas eran largas.

La Visión del Profeta (BPDyC) en los sueños

Las descripciones físicas del Profeta (BPDyC) son corroboradas por la visión del Profeta (BPDyC) en sueños. Hay determinados tradiciones que se refieren a esto: “El que me ve en sueños me ha visto ciertamente, porque Satanás no adopta mi figura”. En primer lugar, ver al Profeta (BPDyC) en sueños constituye una verdadera gracia. Y cuando esto sucede no se debe dudar de esa visión, pues sería dudar de la merced que Allah nos ha otorgado. Además, esos sueños presentan características extraordinarias que garantizan su veracidad, condiciones externas, y también ciertas condiciones internas del sueño que avalan la visión. Las condiciones externas se corresponden al esfuerzo de purificación y el buen proceder del que tiene esa gracia, y aumenta con los conocimientos espirituales que se adquieren en la vigilia. Las condiciones internas del sueño veraz en que se ve al Profeta (BPDyC) son ciertos rasgos especiales que aseguran la veracidad del sueño. Se puede observar algo del Profeta (BPDyC) que antes no se conocía, y verificarlo después a través de las tradiciones, como por ejemplo cierta vestimenta, la manera de caminar, etc. Por eso es importante conocer los tradiciones para certificar la veracidad del sueño.

Dice una tradición que Satanás el maldito nunca puede adoptar la figura del Profeta (BPDyC), y el Sagrado Corán expresa: ¡Por la estrella cuando se oculta!: Vuestro conocido [Muhammad] no erró ni se confundió, ni profiere nada por pasión. Ello es solamente una Revelación que se le desvela, que le enseñó el de la Fuerza ingente [Gabriel], en su forma primordial, y así se manifestó, estando en el horizonte elevado [oriente]. Y luego se aproximó, y cernió [al Profeta], que estuvo a un arco de Él [de Allah], o aún más cerca. Y Él le reveló a Su siervo lo que le fue revelado (53:1-10). La frase ni profiere nada por pasión no hace restricción alguna, tanto en la vigilia como en el sueño, porque sabemos que el Mensaje de Allah y las palabras del Mensajero Muhammad (BPDyC) son totalmente ciertas en toda circunstancia. Si él comunica algo en el sueño, es como si lo comunicara en la vigilia. La sura de José, con él sea la Paz, tampoco hace distingo entre la veracidad del sueño y la de la vigilia.

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