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Fattáh Allanador, Vencedor, Dador de primicias y gracias

Son numerosos los Nombres divinos vinculados a Fattáh:

*Gálib Triunfante, Triunfador

*Qahhár Irresistible, Dominador, Coercionador

*Qáhir Imponente, Sojuzgador

*Yabbár Imponente, Dominante

*Násir Auxiliador, El que da Victoria

*Qauuí Fortísimo, Potentísimo

Fattáh, significa literalmente “el que abre” o “da apertura”. El sentido es que algo queda habilitado para ser usado o dominado, y ese término presenta distintos matices, por ejemplo, el de la fuerza, con el sentido de lo que determina el uso o la apertura, y vence los obstáculos. Y así deben interpretarse el resto de los Nombres citados. Dice el Sagrado Corán: Por cierto que Nosotros te dimos una Victoria evidentísima, para que Allah te indulte toda falta que hayas cometido, y todo cuanto realices, y perfeccione en ti Su Merced, y te encamine hacia un Sendero Recto. Y Allah te dará una Victoria poderosísima (48:1-3)

Un lugar especial corresponde a la expresión “triunfo extraordinario” o “victoria evidentísima” (fathon mubín) que implica el triunfo espiritual y el acceso los planos superiores, y es un tema reiterado por el Sagrado Corán: Para hacer ingresar a los creyentes y a las creyentes en Jardines debajo de los cuales corren los ríos, donde se perpetuarán, e indultarles sus maldades, siendo esto ante Allah un triunfo extraordinario (fathon mubín) (48:5)

El resto de los Nombres citados anteriormente, como Gálib, Qahhár, Qáhir, etc, responden a la misma idea de “Vencedor”. La idea general es la del Poder y la Fuerza de Allah Exaltado, que complementa las cuatro expresiones fundamentales de la realidad, y que figura en la tradición sobre el Mi’ráy, o ascensión del Profeta (BPDyC), rogando él: “¡Señor mío! Tú has dado a tus Profetas noblezas y gracias ¡danos de ellas!’. Respondió Allah: ‘Te las he dado. Entre las que te he dado hay dos palabras que descienden desde debajo de Mi Trono: No hay Poder ni Fuerza sino en Allah. No tengo refugio de Ti, en otro que Tú”.

Sólo Allah determina la victoria tanto mundana como espiritual, y por eso afirma: Pues la victoria sólo procede de Allah (3:126), y Su Poder es irresistible tanto en los cielos como en la tierra (3:129), que sepan que la Victoria [o el Poder] pertenece toda sin duda a Allah [sólo a Allah] (4:139) En el Retorno se manifiesta plenamente el particular con los logros que haya alcanzado en el plano mundano. No retorna tal cual se separó de su realidad original, sino que el retorno es para acrecentar al particular, debido a su periplo por el mundo de la prueba, no para disminuir su realidad. Aquel que lo manifestó de su propia Automanifestación lo destinó al triunfo extraordinario (fathon mubin), cualquiera sea la calidad de su periplo, excepto que es posible que no cumpla en este plano con los objetivos de la prueba, y ella se prolongue en el más allá.

Respecto del Profeta (BPD) dice: Pero a Allah pertenece el Poder, y a Su Mensajero, y a los creyentes, empero los hipócritas no conocen (63:8).  Solamente el Profeta (BPDyC) es quien justifica por sí mismo la asistencia divina, como solamente a él es a quien le es ordenado por Allah combatir, aunque tenga que hacerlo solo: ¡Combate pues tú [Profeta] por la Causa de Allah [aunque sea solo]! No comprometas sino a ti mismo (4:84) Y tú [Profeta] no lanzaste cuando arrojaste [los pedruscos], sino que fue Allah quien lanzó… (8:17), como evidencia de que el Profeta (BPDyC) asume el Poder y la Fuerza divinos. En consecuencia, el triunfo se debe exclusivamente al Profeta (BPDyC), y gracias a él, también a aquellos que por amor a él entregan sus vidas por la Causa de Allah.

En cuanto al sentido del nombre Fattah, “Dador de primicias”, respecto del Profeta (BPDyC) una tradición dice de parte de Abu Dharr: «Marchaba con el Profeta (BPDyC) por el pedregal de Medina de noche, y observábamos el Monte de Ohod, y entonces él (BPDyC) me dijo: `¡Abu Dharr!’. Respondí: `Heme aquí, Mensajero de Allah’. Prosiguió: `¡Cuánto me gustaría poseer ese monte [Ohod] en oro, y extraer de él sin quedarme de eso ni un dinar, excepto el que guarde para una deuda, y poder decir a los siervos de Allah: Esto es para tí, y esto es para tí!’, e hizo un gesto de arrojar a su derecha, delante de él, y a su izquierda. Luego seguimos caminando y él (BPDyC) me ordenó: `¡Abu Dharr! Permanece aquí sin moverte, hasta que yo vuelva’. Entonces se fue hasta quedar oculto de mí, luego escuché un ruido, y me dije: `Quizás al Mensajero de Allah (BPDyC) le pasó algo’, y me propuse seguirlo. Pero recordé que me había dicho que no me moviera hasta que él volviera, y lo esperé hasta que regresó. Le mencioné entonces lo que escuché, y me respondió: `Tal era Gabriel [el Espíritu Santo] que vino a mí y me dijo: El que de tu comunidad muera sin asociar nada a Allah penetrará en el Paraíso’. Pregunté: `¿Aún cuando cometiera adulterio y robara?’. Respondió: `Aún cuando cometiera adulterio y robara’» (MIK, I, p.408)

© Textos del Sheij Alí Al-Husainí recopilados por Aiman Fradkin y Hasan Gomez, editados por Bashir Gomez

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