¿Física cuántica o metafísica?

Existen muy pocos ejemplos en este mundo “moderno” de películas de divulgación científica que hayan llegado al circuito comercial contando historias atractivas para el público en general. Hablamos de un negocio monopolizado durante mucho tiempo por los grandes estudios de Hollywood y hoy en día por Netflix, con su ecléctico menú de películas de acción, dramas, comedias románticas, ciencia ficción, etc.

Como para salir un poco del llamado cine “pochoclero”, o de hipnóticas series que conducen a muchas personas a practicar todo un día una maratón personal (no me refiero a correr 40 km sino a ver por TV una o más temporadas de corrido, en el living de su casa), los invito a ver “Mi tío de América” del director Alain Resnais, donde se presentan, a partir de historias de gente común, algunas teorías acerca del comportamiento humano del neurobiólogo Henry Laborit.

Para los interesados en la física cuántica les recomiendo sin duda “What the bleep down the rabbit hole”, con una pequeña advertencia: Los que produjeron la película, con deslumbrantes efectos especiales y simpáticos científicos, parecen además interesados en inducir al público a sumarse a grupos de reflexión con una guía de estudio preparada al efecto.

Es una deducción personal, tal vez equivocada, pero no pude con mi genio y me puse a analizar ambas cosas, la película en sí y la guía de estudio preparada por el IONS que circula gratuitamente en la web https://www.absolum.org/arch/what_the_bleep_do_we_know.pdf

El Instituto de Ciencias Noéticas (IONS) se define a sí mismo como “una organización educativa y de investigación sin fines de lucro” creado por Edgar Mitchell, astronauta de la Apolo 14. “La palabra “noético” proviene del antiguo término griego: nous. Hace referencia a un saber interior: un tipo de consciencia intuitiva que permite acceso directo e inmediato al conocimiento más allá de nuestro pensamiento racional y nuestros sentidos normales.” Si bien adopta un concepto griego, no sabemos por qué el IONS no toma, por ejemplo, el concepto “aletheia” de Platón, en el sentido de desvelar o desocultar la realidad; tal vez porque, por el camino que propone a sus seguidores, cada cual puede intuir lo que puede y como puede, es decir construir su propia realidad subjetiva, porque “es importante poder discernir la diferencia entre lo que se sabe por empirismo sensorial o ciencia y la sabiduría en base a la intuición, insight espiritual, la naturaleza o el cuerpo”. El propósito expresado se circunscribe a aumentar nuestro conocimiento, dejando de lado por el momento la cuestión moral, propia de la sabiduría como la entendieron los griegos a través de Sócrates, Platón y Aristóteles.

La apertura hacia el vasto universo requiere, según el IONS “todos nuestros modos de conocer: el rigor de la ciencia, el poder de la imaginación, la sabiduría incorporada y la visión mística.” Con respecto al rigor científico el mismo IONS reconoce que “la corriente principal de la comunidad científica considera muchas de las afirmaciones e investigaciones citadas en ¡Qué rayos sabemos! como marginales.”

En cuanto al “poder de la imaginación” reconocemos que el film “What the bleep down the rabbit hole” nos deslumbra con asociaciones e imágenes impresionantes, lo cual es bueno para despertar nuestra curiosidad, pero, a su vez riesgoso, porque ello puede conducir a la gente sin pensamiento crítico, a la mera fantasía.

Ahora bien, si tenemos “la sabiduría incorporada” como ellos plantean ¿Para qué vamos a esforzarnos en la búsqueda de conocimiento? No se percataron en el IONS que la visión mística, estudiada por antropólogos y experimentada en diversas culturas ancestrales, es un fenómeno personal, a todas luces intransferible, por lo que resulta incongruente que el Instituto de Ciencias Noéticas utilice el film para promover “una red nacional de grupos comunitarios conformados por miembros de IONS…que se organizan y auto-dirigen mediante la asociación voluntaria que opera independientemente del Instituto.”

Entonces vamos entendiendo que el IONS se desenvuelve en dos direcciones:

  1. Hacia adentro financiando experimentos: “El Instituto de Ciencias Noéticas estudia la relación entre la mente y el mundo cuántico. En un tipo de experimento utiliza un sensible instrumento de óptica para establecer si la intención mental interactúa directamente con las características onda/partícula de los fotones. En otro utiliza un generador electrónico de números aleatorios en base a la dirección que toman los fotones al dar contra un espejo semi-plateado; así detecta si la mente puede influenciar ‘la decisión’ del fotón respecto a la ruta a seguir.”
  2. Hacia afuera, a través de algunos de sus miembros, produciendo películas de divulgación científica como “What the bleep down the rabbit hole” ofreciendo guías de estudio para orientar y crear grupos de reflexión por todo el mundo. Solo en economías “florecientes” como la de EEUU vemos que se financien tales actividades por “filantropía” mientras que en el mundo subdesarrollado la gente se ocupa básicamente de la subsistencia.

El IONS expresa que “no es una asociación espiritual, ni grupo de acción política, ni un instituto que sirva a una única causa” pero, ¿Cuál es la finalidad de su tarea de divulgación? Sostengo, en base al mismo documento preparado por el IONS, que se ocupan de cuestionar ciertos paradigmas o metáforas de vida de carácter religioso. En otras palabras, desacreditar a las principales religiones del mundo.

Lo hacen solapadamente, por boca de supuestos miembros de su organización, que ostentan títulos académicos y libros publicados:

  • En el paradigma del mundo como batalla “Muchos ven al mundo como campo de batalla donde el bien y el mal se enfrentan, a la vez que las fuerzas de la luz se baten con las fuerzas de la oscuridad. Esta antigua tradición data de los seguidores de Zoroastro y de los Maniqueos… Existe la sensación de estar peleando la batalla de Dios y de que en último término se ganará…William Irwin Thompson llamó a este tipo de certeza y de santurronería “el apartheid del bien”.
  • En el paradigma del mundo como aula “la visión no es el trenzarse en lucha o vencer al enemigo, sino el liberarnos y escapar de la maraña de este mundo. Intentamos sustraernos y ascender a un plano más alto, supra-fenomenal. Fundada sobre una visión jerárquica de la realidad, en esta instancia la mente es vista como superior a la materia y al espíritu se lo coloca por encima de la naturaleza. Esta visión propone el desprecio por el plano material … Todas las mayores religiones de los últimos tres mil años incorporan elementos de esta visión del mundo, independientemente de su visión metafísica.” Joanna Macy, eco-filósofa, afirma: “Muchos de nosotros en nuestro sendero espiritual caemos en esta visión.”
  • En el paradigma del mundo como amante “el mundo es visto como un muy íntimo y gratificante partenaire… Esta afirmación erótica del mundo fenomenal no se limita al Hinduismo. Las religiones de las antiguas diosas, ahora en estudio, también lo presentan, como algunas ramas del sufismo y de la cábala, a su vez que el cristianismo tiene su tradición de misticismo nupcial.”

Pero está inclinación a deslegitimar a las principales religiones de los tres últimos milenios (entendemos que se refieren al hinduismo, al judaísmo, al cristianismo y al islam) tiende su vez, a presentar una nueva religión o cosmovisión pseudocientífica o mística, basada en los avances de la mecánica cuántica: “…estamos presenciando una notable convergencia de descubrimientos en las fronteras de la ciencia que parecen apoyar la vieja sabiduría de las tradiciones espirituales perennes. Nos enteramos, por ejemplo, por la física cuántica acerca de las formas en que ciertos aspectos de la realidad trascienden nuestra usual comprensión del tiempo-espacio, y aprendemos de las neurociencias y de los estudios de la consciencia que existen notables conexiones entre la mente y el cuerpo. Fenómenos tales como “la interconexión no-local cuántica” y el poder de la mente y las emociones que afectan al cuerpo (y otras partes del mundo físico) no encajan en la historia dominante acerca de cómo funciona el mundo. Es posible que, poco a poco, las visiones puramente mecanicistas sean reemplazadas por revelaciones ciertamente pasmosas provenientes de la física cuántica, de las teorías de la complejidad y de sistemas, de la psico-neuro-inmunología y demás estudios de la mente-cuerpo en la investigación de la consciencia. Las novedades de estas ciencias de avanzada se han deslizado, por décadas, hasta el público en general – en parte debido a los esfuerzos conscientizantes de organizaciones como el Instituto de Ciencias Noéticas.”

Si la idea es hacer que la gente reflexione acerca de cuál es el paradigma que guía su vida y/o inducirla a que lo cambie o abandone los fundamentos religiosos para sumergirla en los asombrosos hallazgos teóricos y experimentales de la física cuántica, muy bien presentados en la película, se equivoca en el planteo; el tema que se debe abordar es la metafísica no la cosmología. Entonces tendríamos que hablar de gnoseología y epistemología antes de meternos en ese asunto, cosa que el IONS no hace, por el contrario, difunde una guía para que la gente se reúna en grupos a debatir todos estos fenómenos y experimente nuevas sensaciones.

Me animo a definir al IONS como una “secta” (palabra proveniente del griego que no tenía originalmente un sentido peyorativo sino que significaba “separación”), por partida doble: secta de las religiones tradicionales en general y secta de las corrientes científicas más rigurosas. Se presenta como superadora de la ciencia oficial, realiza una tarea de propaganda y captación de adeptos, propone una disciplina a través de su guía de estudio, separa a la gente de las religiones “dogmáticas”, sirviendo a los intereses de no se sabe que fuerza oscura y, finalmente, no explica ni adhiere a ninguna metafísica.

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