Halím Prudentísimo, Templado

En cuanto al nombre divino Halím, viene de la raíz hálima, que refiere a las ideas de templanza, moderación reflexiva, la que permite alcanzar la mejor solución a un problema. Además, hace referencia al cariño y la ternura entre las personas, la moderación en la polémica y en el comportamiento, evitando el fanatismo, el egoísmo, y demás vicios que excluyen a los otros seres. Era junto con la generosidad, de las virtudes principales que los árabes pretendían alcanzar, y destacaban a aquellos que exhibían hilm.

Dice en el Sagrado Corán saiidina Ibrahim (P): ¡Señor mío! ¡Dame un hijo de los justos y perfectos!”. Y [entonces] le anunciamos un hijo prudentísimo [y templado, halím] (37:100) El calificativo halím es atribuido en el Sagrado Corán a Abraham (P), lo que indica la identificación entre este y su hijo Ismael (P), como su mejor réplica: Por cierto que Abraham es sin duda indulgente (prudente, halím) (11:75) Y si bien el calificativo inteligente (‘alím) es dedicado a Isaac (P), debe ser pensado más ampliamente, puesto que la inteligencia debería ser gobernada por la prudencia, de lo cual resulta la sabiduría, que poseen todos los Profetas (P). Empero, el calificativo halím, prudente, es usado por el Sagrado Corán solamente para Allah, y entre los Profetas para Abraham y su hijo Ismael exclusivamente, con ambos sea la Paz.

El Din o fe del Islam privilegia la moderación en las prácticas, porque lo contrario a ello cae en la hipocresía o el abandono. La exageración tiene que ver con sobrevalorar el ego, lo que es contrario precisamente a una práctica sana, correcta, de la fe.

En Perlas esparcidas se registra: “Disertó el Mensajero de Allah (BPDyC) y dijo: ‘¡Gente! Allah os prescribió la Peregrinación’. Se levantó Akkashah Ibn Mohsin Al-Asadi y preguntó: ‘¿Se cumplirá cada año, Mensajero de Allah? ’ Respondió: ‘Si yo os contestara que sí, sería obligatoria cada año, y si lo fuera, y luego vosotros la omitierais, os desviarías. ¡Callad a mi respecto aquello que yo callo para vosotros! Porque sólo quedaron aniquilados quienes os precedieron debido a sus preguntas, y su disensión respecto a lo que dijeron sus Profetas’. Entonces Allah reveló: ¡Los que sois creyentes! ¡No interroguéis por cosas que si se os manifestaran os afligirían!… Las han preguntado pueblos anteriores a vosotros [siéndoles respondido], pero luego se convirtieron en impíos a su respecto [al no aceptarlo]” (T, VI, pp. 154-155).

Rogaba el Profeta (BPDyC): “¡Allahúmma! Enriquéceme con el Conocimiento, y embelléceme con la Prudencia (Templanza, Al-Hilm), y hónrame con el Temor, y adórname con el bienestar”. (Kitab al-hilm, El libro de la templanza, de Ibn Abi Al-Dunia) Además, el Sagrado Corán aconseja como parte de la vida buena: Un dicho afable y una disculpa son mejores que una caridad seguida de injuria. Y Allah es Opulentísimo, Prudente (2:263) Y dijo el Profeta (BPD): “Hay tres cosas que al que las tiene le está obligada la recompensa, y habrá completado la fe: Un buen carácter (júluq) con el que conviva con la gente, y un temor (continencia, uára’) que le impida lo prohibido por Allah Exaltado, y una prudencia (templanza, hilm) que lo aleje de la ignorancia del necio”. Y el Imam Muhámmad Al-Báqir (P) expresó: “Procurad la ciencia y adornaos con ella en templanza y en reverencia, y sed humildes con quien enseñáis la ciencia, y sed humildes con aquel del cual la procuráis”. El Imam Ali Ar-Rida (BP) dijo: “Sin duda que entre los signos de la Sabiduría (fiqh) está la templanza (o prudencia) y la virtud de guardar silencio”. Y de Ali se registra: “La señal de la fe del siervo es su escrupulosidad y templanza”.

El Sagrado Corán expresa respecto del Profeta (BPDyC) ¡Por la estrella cuando se oculta!: Vuestro conocido [Muhámmad] no erró ni se confundió, ni profiere nada por pasión. Ello es solamente una Revelación que se le desvela, que le enseñó el de la Fuerza ingente [Gabriel], en su forma primordial, y así se manifestó, estando en el horizonte elevado [oriente] Y luego se aproximó, y ciñó [al Profeta], que estuvo a un arco de El [de Allah], o aún más cerca. Y El [Allah] le reveló a Su siervo lo que le fue revelado (53:1-10). Estos versículos mencionan la condición del habla del Profeta, por un lado, el mantener el secreto sobre determinadas cosas que conoció, le reveló a Su siervo lo que le fue revelado, algo exclusivo de él (BPDyC), y, por otro lado, la veracidad y el rigor sobre lo que se le mandaba a revelar, obedeciendo solamente a su Señor, y por eso dice: no erró ni se confundió, ni profiere nada por pasión. 

La palabra tiene gran importancia en la Revelación a los Profetas de Allah (BP), y la teología respectiva dice que lo primero que el Señor estableció fue la palabra, y por ella hizo todas las cosas. En el Sagrado Corán expresa: Instaurador de los cielos y de la tierra, que cuando determina un asunto solamente le ordena: “¡Sea!”, y es (2:117). Nuestro Mandato es algo simplemente único, como la intuición de la mirada (54:50).

La palabra guarda el significado, y en orden de importancia lo primero que se manifiesta en la palabra es el nombre que se pronuncia, como dice el Libro: Y enseñó a Adán todos los nombres (2:31). El “nombre” es el objeto (sustantivo), y constituye solamente un signo sin existencia material alguna, hasta que lo califica un significado: Por cierto, que en la creación de los cielos y de la tierra, y en la progresión de la noche y el día, hay Signos para los de intelecto (3:190). El signo tiene únicamente el sentido de mostrar un significado que constituye el conocimiento, que es lo que recibe el particular: Ya les mostraremos [a los hombres] Nuestros Signos en los horizontes, y en sí mismos [en sus almas], hasta que se les evidencie que [Allah, o el Profeta, o el Sagrado Corán] es la Verdad. ¿Es que no resulta suficiente que tu Señor [Profeta] es en verdad Testigo de todas las cosas? (41:53) Signo, significado, y conocimiento son una secuencia por la que se constituye este último, que es lo más importante manifestado por Allah. En consecuencia, todo conocimiento deriva de Allah, no es simple producción humana.

La superioridad del conocimiento sobre el resto de las condiciones humanas se deduce de la posición de los humanos en la Creación, como Allah dice: Por cierto, que hemos ennoblecido a los hijos de Adán, los condujimos por la tierra y por el mar [dándoselos en posesión], les proveímos de lo bueno, y los preferimos señaladamente sobre muchos de los que creamos (17:70)

El Sagrado Corán es calificado como Palabra de Allah, lo cual implica que precedió desde siempre a su revelación en este plano, y también que tiene afinidad con la palabra creadora “Sea”. Es coherente entonces que Gabriel, el Espíritu Santo (P) o Cálamo divino, sea el transmisor del Sagrado Corán, el que contiene una sabiduría profundísima afín a la sabiduría del Espíritu Santo. Por eso expresó el Profeta (BPDyC): “Por cierto que el Sagrado Corán tiene un exterior y un interior, extremo y altitud”, y dijo: “El Sagrado Corán tiene exterior e interior, y su interior tiene [otro] interior, hasta siete interioridades” (T, II, p. 72) El conocimiento interior del Sagrado Corán está vinculado a la “altitud”, es decir a una visión amplia del Libro que permite a su vez la profundización, mientras que el conocimiento exterior está vinculado al “extremo”, límite o delimitaciones. Dice el Sagrado Corán: Tales son las delimitaciones de Allah, y el que transgrede las delimitaciones de Allah entonces habrá oprimido su alma (65:1) Se deduce que liberar el alma es detenerse ante las delimitaciones que Allah estableció, y oprimirla es transgredirlas, y que detrás de las delimitaciones o normas existe un sentido profundo que sólo logra el que las cumple. Entonces alcanza, por este lado también, una altitud que le permite comprender el Sagrado Corán y comprenderse a sí mismo. Por otra parte, los grados de profundización del Sagrado Corán son cada vez más grandes, lo que depende de las aperturas que cada uno reciba de su Señor, y al respecto dijo el Profeta (BPDyC) “su interior tiene [otro] interior” Esto encierra el sentido sutil de que para cada cual de nosotros hay un interior más profundo, y que nunca dejará de haberlo por más que profundicemos en el conocimiento del Libro.

En cuanto al habla del Profeta (BPD) dice una tradición: “Su palabra era definida [sin ambigüedad] que entendía todo quien lo escuchaba”. Y por último, de los íntimos elegidos ante Allah, dice un hadíz del Profeta (BPDyC), describiéndolos: “Los amigos de Allah, si se callaran, su silencio es recuerdo, y si observaran, su mirada es meditación, y si hablaran, su pronunciamiento sería sabiduría, y si caminaran, su andar entre la gente sería bendición.”

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