La ilusión del mundo y la prueba

Dice el Sagrado Corán: Se le hizo encantador a los hombres la afición a las pasiones, por las mujeres, la prole, los caudales acumulados de oro y plata, los corceles señalados [por su estirpe], el ganado y las sementeras [los campos productivos]: Tal es el goce [pasajero] de la vida mundanal, pero Allah tiene el Mejor Retorno [en el más allá]. Di [Profeta]: «¿Acaso os anunciaré algo mejor que ello? : Para los virtuosos hay en lo de su Señor Jardines debajo de los cuales corren los ríos, donde se eternizarán, y cónyuges purísimas [física y temperamentalmente], y una Complacencia de Allah [Su Amor], siendo Allah Videntísimo de los siervos [y recompensa sus actos en el más allá]. [Tales goces de este mundo y del otro son para] los que ruegan: «¡Señor nuestro! ¡Por cierto que nosotros hemos creído [estamos persuadidos]!: ¡Indúltanos, pues, de nuestras faltas, y preservanos del castigo del Fuego!». [Son] los pacientes [en la obediencia a Dios y el apartarse del pecado], los veraces [sobre la Realidad divina], los sumisos y tolerantes, los dadivosos [por la Causa de Allah], y los que suplican Indulgencia por las madrugadas (4:14-17).
Dice también el Sagrado Corán: Nosotros establecimos lo que hay sobre la tierra de encanto en ella para probarlos [a los hombres]: Cuáles de ellos son de mejor obrar. Es decir es completamente lícito el goce de este mundo de acuerdo a la naturaleza del hombre, y de acuerdo a las facultades que Allah puso en él. Allah rechaza que este mundo sea un valle de lágrimas, un lugar de condena, o simplemente un grado del infierno. Tampoco se trata del goce del Paraíso, que no exige ningún trabajo o sacrificio, sino que este es el mundo de la prueba.
Allah nunca podría reprobar lo que Él mismo creó, porque Él no hace nada en vano. Aquello que nos atrae de la vida del mundo es positivo, porque Allah hizo al mundo bueno para nosotros, como dice el Sagrado Corán: ¿Quién prohíbe los encantos de Allah que Él produjo para Sus siervos, y las bondades de la Providencia? (7:32). Tal es la idea central. 
La prueba es la condición de un buen acceso al más allá, y en este mundo a la felicidad y a los grados espirituales: ¿Es que la gente presuponía que se le dejaría sólo decir «creemos» sin ser encismados? Hemos encismado, sin duda, a quienes os precedieron para que Allah conociera realmente a los veraces y conociera realmente a los mentirosos (29:3). Por último: Vuestros bienes e hijos son un cisma para vosotros (64:15). Cuando Allah prueba al hombre, la prueba se presenta entre dos, el bien y el mal, y entonces debemos elegir. Allah encisma a la gente, la pone en crisis, hace que en el mundo gusten la contradicción, la contrariedad, pero solamente para su propio bien, para que crezcan. 
Y el Sagrado Corán dice: Si Allah hubiese querido Él habría triunfado sobre ellos [sobre los incrédulos] pero [no lo hace] para probaros unos con otros (47:4). Allah no necesita de los creyentes para triunfar, lo cual puede hacer por Sí Mismo, pero deja que haya contradicción, competencia y enfrentamiento entre el creyente y el incrédulo, para que cada uno se muestre y evidencie tal cual es. Y dice: Para que Allah pruebe de Su parte a los creyentes con una prueba bonísima [les conceda el triunfo y la recompensa] (8:17). 
Cada uno sabe si la prueba que está pasando es un bien o un mal, lo intuye en su ser, pero el creyente nunca la toma como algo malo, mientras que el incrédulo se desespera y acobarda, pidiendo por favor que cese.

El significado de la prueba del mundo

Todo cuanto el hombre recibe de Allah, sin excepción, es una prueba, y lo es su relación con sus semejantes. Si la persona es o no creyente da lo mismo, está igualmente sometida a la prueba. Esta se vincula a la predestinación: Allah predestinó al mundo y a cada alma y le impuso esas condiciones. 
La prueba está vinculada a la Guía divina por la Revelación, los Profetas y los justos, porque gracias a ellos podemos salir triunfantes de la prueba. Y sobre Abraham (P) el Sagrado Corán dice: He aquí que Abraham fue probado por su Señor con unas palabras (2:124), tal es la prueba íntima del corazón, la del conocimiento, que constituye su parámetro más importante. Y sobre Moisés (P) dice: Y te encismamos plenamente (20:40), esto es que lo sometió a una prueba fortísima, y tal cómo fue su prueba así es él.
Los creyentes firmes anhelan el más allá y sobre preferir el más allá a este mundo expresa: Y la vida del mundo no es respecto del más allá más que un goce [pasajero] (13:26). Al que desee la siembra del más allá le aumentaremos su siembra, y al que desee la siembra del mundo le daremos de él, pero no tendrá en el más allá ninguna parte (42:20). También: Allah sólo remunerará a los agradecidos [que perseveran]. La prueba del mundo se les impone a los creyentes tanto como al resto de los humanos, nadie está eximido de ella, pero Allah guía a los creyentes en su prueba, y dice el Sagrado Corán: No cabe a Allah abandonar a los creyentes, y además expresa: …por el contrario, Allah os agracia cuando os guía hacia la Fe (49:17). No somos creyentes para hacerle un bien a Allah, sino que por el contrario Él nos agracia con la Fe, y así nos hace el bien. 
La prueba es para discriminar el bien del mal y expresa al respecto el Sagrado Corán: Él es Quien domina toda orientación en la existencia ¡Adelantáos pues hacia el bien! (2:148). Y también: Al que haga el bien, sea varón o mujer, siendo creyente, le haremos vivir sin duda una vida placentera y le daremos realmente su recompensa mejor a lo que habían realizado (16:97). 
Satanás, según el Libro, es el que induce el mal en el hombre, y hace que la prueba del mundo sea negativa para el ser humano, y que éste convierta los encantos, las bellezas del mundo, en objetivos malignos, en el mero goce pasajero de la vida mundanal. Satanás nos induce a obtener poder para librarnos de la prueba, lo que el insensato siempre intenta, pues la considera un mal, pero Allah nos dice que la prueba es un bien. El trabajo de Satanás es desviar al hombre, seducirlo con las seis pasiones ya citadas al principio, y que adopte los vicios que derivan de ellas. 

Tradiciones

Un Imam fue interrogado sobre si la muerte es mejor para el incrédulo o lo es la vida, y contestó: «La muerte es mejor para el creyente y para el incrédulo, porque Allah expresa: Lo que hay en Allah es mejor para los piadosos”. Es decir que la vida del mundo es siempre para bien, pero el bien del creyente es lograr la recompensa y la plenitud que Allah le prometió, y el del incrédulo es dejar de aumentar en mal. En otras tradiciones se narra: «No hay siervo de Allah que omita la dación [en caridad] de sus bienes sin que su fortuna se le aparezca el Día de la Resurrección como una serpiente zumbante”… Cuando los bienes del mundo son mal empleados, y no se cumple lo ordenado por Allah al respecto, se aparecerán en el más allá bajo formas horribles, que atenazarán al hombre. 
Ningún bien es mayor que el bien que a Allah complace, y ningún mal es mayor que el mal que uno se hace a sí mismo. Que el incrédulo no suponga que en este mundo gozará de nada, porque Allah da la posesión a todos, pero el goce real es solamente el del justo: Y a Allah pertenece la heredad de los cielos y la tierra (3:180).

¿Por qué a mí?

Esta pregunta supone cierto sentimiento de inocencia, y que por el contrario las dolencias son un castigo. Todo lo que sucede en nuestra existencia tiene un sentido. El significado de la prueba del mundo es positivo, no negativo, y soportarla implica el éxito y la buena recompensa, y su rechazo implica el fracaso. Además rechazarla aumenta el sufrimiento, como por el contrario lo mitigan la fortaleza, la tolerancia, y la conformidad. Si tuviéramos que elegir, nadie elegiría sufrir, pero el sufrimiento no se debe a que Allah quiera mortificar a la humanidad, puesto que de Él solamente procede el Bien, y Él tiene prioridad en hacérnoslo. 
En conclusión la prueba de la enfermedad, el sufrimiento, o cualquier otra contrariedad que hay en la vida, debe tener necesariamente un sentido positivo. Sin olvidar que todo en la existencia está compensado, y que Allah es absolutamente Benevolente y Justo.

 

 

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