El nacimiento del Imam Al-Mahdí (P)

Los hechos alrededor del nacimiento del Imam Al-Mahdí (P)

Su nacimiento se mantuvo oculto por una decisión divina. Pocos fueron los que conocieron el hecho, como lógicamente lo conoció su madre, llamada Niryís o Sausan (su nombre bizantino), quien nació cristiana y era de la nobleza de Bizancio. Fue tomada prisionera por los musulmanes en una de las batallas entre ambos bandos, y dada al undécimo Imam, Al-Hasan Al-`Askari (P), padre de Al-Mahdí (P), para su servicio. Niryís conocía su destino en el Islam porque la virgen María (P) junto a Fátima (P) se le presentaron en sueños, y María le ordenó adoptar el Islam.

También conocían el nacimiento del Imam (P) la tía paterna del Imam Al-Hasan Al-`Askari (P), llamada Hakímah, quien fue encargada de informar a los íntimos confidentes seguidores de los Imames (P) sobre el nacimiento de Al-Mahdí (P), recomendándoles guardar el secreto. Así fueron muy pocos los que supieron de la existencia del Imam Al-Mahdí (P), e incluso cuando falleció su padre la mayoría no sabía quién era su sucesor. Esto fue algo dispuesto por Allah, no una ocurrencia o un acto de la voluntad del Imam anterior, pues como vimos la Ocultación es una de las características metafísicas de la existencia del Imam Al-Mahdí (P) y no un recurso político meramente humano…

En una tradición sobre el nacimiento del Imam Al-Madhí (P) dice: “El nacimiento del Restaurador fue en la noche del 15 de Sha’ban del año 250 y su madre fue Niryís, hija del Emperador de Bizancio. Contó Hakímah, hija del [noveno] Imam Muhammad Al-Yauuad (P): `Cuando su madre le dio a luz, él se prosternó y en su brazo había escrito en luz: Vino la verdad y se desvaneció la vanidad [Sagrado Corán (17:81)]. Luego lo tomé y lo llevé a lo del Imam Al- Hasan (P) [su padre] quien acarició con su mano ennoblecida el rostro del niño y dijo: `¡Habla, Prueba del Allah, Remanente de los Profetas, Sello de los Albaceas y Poseedor del Triunfo Inmaculado, Lumbrera iluminante del océano profundo! ¡Habla, Califa de los virtuosos y luz de los albaceas!’. Dijo entonces Al-Mahdí (P): `Testimonio que no hay divino si no Allah, y que Muhammad es Su siervo y Mensajero, y que `Alí es Primacía de Allah’. Luego mencionó a los albaceas o Imames…” (SR, pp. 164-165).

En otra tradición cuenta Hakímah, la tía del Imam (P), lo siguiente: “Le recité a su madre Niryís, en el momento de su nacimiento, la sura (capítulo) del Tauhid [112 del Sagrado Corán], y Del Designio [97 del Sagrado Corán], y la Aleya del Escabel [2:255], y él (P) me respondió desde su vientre siguiendo mi recitación. Luego ella lo dio a luz, apareciendo él (P) prosternado hacia la Qiblah [lugar de orientación hacia el Templo de la Ka’bah, en Meca]. Su padre lo tomó y le dijo: `¡Profiere con el permiso de Allah!’ Entonces la criatura se amparó pronunciado el Nombre divino, y recitó: `Queremos agraciar a los que fueron debilitados en la tierra, y hacerlos conductores, y hacerlos herederos. Y los afincaremos sobre la tierra, y haremos percibir al Faraón, a Hamán y a las milicias de ambos lo que temían de parte de ellos [de la gente de Al-Mahdí (P), la derrota]‘ [28:5-6]. Luego bendijo a Muhammad, `Alí, Fátima y cada uno de los Imames por su nombre, y tenía escrito en su brazo derecho: Vino la verdad y se disipó el error, por cierto que la vanidad es evanescente [17:81]. Agregó Hakímah: `Después de cuarenta días fui a verlo cierta vez, y he aquí que él (P) caminaba, y nunca vi más elocuente que su habla [desde lactante]'”. (SR, p. 165).

Entre los seguidores de los Imames (P) sólo los íntimos y de mayor confianza fueron avisados del nacimiento de Al-Mahdí (P). A algunos de ellos el Imam Al-Hasan Al-`Askari (P) mostró la bendita criatura al tercer día del nacimiento. Una narración dice: «Contó Abu Gánim Al-Jádim: `Le nació al Imam Al-Hasan un niño que él llamó Muhammad. Al tercer día lo mostró a sus seguidores [más íntimos] y les dijo: `Este es vuestro Imam después de mí, y es mi califa [sucesor] para vosotros. Es el Restaurador [al-Qá`im] hacia quien se vuelven los rostros [lit. `se alargan los cuellos’] en expectativa’»…

La persecución del Imam (P) recién nacido y la reserva de su nombre

Los califas opresores abasidas alcanzaron a conocer la noticia del nacimiento del Imam (P), y comenzaron a buscarlo sin éxito desde poco después. Posteriormente, cuando enfermó el padre de Al-Mahdi (P), los abasidas mantuvieron una férrea vigilancia sobre el Imam Al-Hasan Al-`Askari (P) y sobre su familia y allegados. Y luego, cuando este Imam murió, inspeccionaron reiteradamente y en forma minuciosa su casa, clausurando el acceso a ella de toda persona, e interrogando a los que allí vivían y a los que estaban a ellos vinculados, parientes, domésticos y otros. Además, revisaron a las mujeres al servicio del fallecido Imam (P) para verificar si alguna estaba embarazada, lo cual nunca pudieron comprobar. Aún mucho después de su desaparición se allanaba con frecuencia la casa del Imam Al-Hasan Al-Askari (P), tratando de descubrir la existencia de un descendiente suyo para eliminarlo, pero nunca encontraron lo que buscaban. A pesar de ello se cuenta que en la morada había un lugar secreto que los opresores no pudieron hallar, porque no les estaba permitido por Allah hacerlo…

Asimismo, los abasidas mantenían bajo vigilancia a los delegados-embajadores designados por el Imam Al-`Askari (P), y a los que posteriormente sirvieron en dicha función al Imam Al-Mahdí (P), a fin de descubrir el paradero de éste último. Debido a ello los delegados, para despistar, debieron practicar algunos oficios, e igualmente fueron perseguidos y encarcelados sin que nada se obtuviera de ellos acerca del paradero del Imam (P).

Desde su nacimiento (P) fue que se ocultó su nombre y se ordenó a sus seguidores no difundir su noticia. Esto tendía, más bien que a preservara al Imam (P), a resguardar a sus seguidores, quienes antiguamente fueron sumamente perseguidos. Pero, además, como su existencia es concretamente física y tiene servidores que lo auxilian, también fue necesario desde el principio no divulgar ni su existencia ni su nombre en razón de que éste último podía conducir hacia él.

Existen sin embargo tradiciones del Profeta (BPDyC) que indican que Al-Mahdí (P) llevará su mismo nombre, Muhammad, como también hay tradiciones donde el Mensajero de Allah dice que el nombre de Al-Mahdí (P) no se debe comunicar a nadie. Le preguntó un judío: “Mensajero de Allah: ¿Se ocultará Al-Hasan [se refería al undécimo Imam (P)]?”. Respondió: “No, sino que su hijo Al-Huyyah [la Prueba o Evidencia de Allah] se ocultará de ellos [los creyentes] por un lapso prolongadísimo” Preguntó el judío: “Mensajero de Allah: ¿Cuál es su nombre?” Respondió: “No se lo nombrará hasta que Allah lo manifieste” Prosiguió el judío: “Moisés (P) nos anotició de ti y de los albaceas (Imames) de tu prole” (SR, p. 12).

Se conoce a Al-Mahdí (P) por ciertos apelativos de su función, o por apodos elogiosos, como el mismo Al-Mahdí (el Bien Guiado y Buen Guía), Al-Qá`im (el Restaurador), Al-Sáhib (el amigo o compañero), Al-Nahíah (el Bien Situado), Al-Sálaf Al-Sálih (la Posteridad Justa), Al-Muntázar (el Esperado), Al-Za`ir (el Vindicador), Al-Húyyah (la Prueba o Evidencia divina), Sáhib Al-Zamán (la Clave del ciclo), etc. El décimo Imam, Alí Al-Hádi (P), abuelo de Al-Mahdí (P), expresó según una tradición: «El sucesor después de mí es mi hijo Al-Hasan [padre de Al-Mahdí] ¿Pero qué será de vosotros con el sucesor luego del sucesor [Al-Mahdí]?» Le respondí, dice el que narra esta tradición: «¡Que te sirva de rescate [expresión de total lealtad]!, ¿Cómo [es eso]?» Contestó: «Porque vosotros no veréis su persona y no os será permitido mencionar su nombre». Pregunté: «¿Cómo lo mencionaremos?». Respondió: «Decid `la Evidencia de la Descendencia de Muhammad’ (BPDyC)» (URE, p. 67). Por otra parte, el sentido metafísico de la Ocultación de su nombre y persona es que él simboliza la concreción de Nombre Divino «el Oculto», porque todos los Nombres de Allah Exaltado deben manifestarse y concretarse en particular.


La pequeña Ocultación y los encargados designados por Al-Mahdí (P)

Con posterioridad a la desaparición del undécimo Imam (P) y el comienzo de la pequeña Ocultación de Al-Mahdí (P), los encargados de los seguidores de los Imames de cada lugar, llamados «uukalá`», asumieron la responsabilidad de cada comunidad a la que pertenecían. Según la escuela imamita el principal de ellos y primer embajador-delegado del Imam Al-Mahdí (P) fue `Uzmán Ibn Sá`id Al-`Ámri, del que se conocen hechos milagrosos que indican su elevada categoría. La obediencia y el acatamiento a los encargados siempre equivalió a la obediencia y el acatamiento al Imam (P) de cada época. Al respecto se narra que cierta vez el Imam Al-Hasan Al-`Áskari (P) escribió recomendando a un encargado suyo que reemplazaba a otro saliente: «He instituido a Abu `Alí Ibn Rashid en lugar de `Alí Ibn `Abd Rabbihi… Y he determinado que la obediencia a él equivalga a la obediencia a mí, y la rebeldía en su contra a levantarse en rebeldía en contra de mí» (URE, p. 51).

            El Imam Al-Mahdí (P) estuvo oculto desde su nacimiento, pero durante los primeros setenta años de su bendita vida se comunicó públicamente con sus seguidores en lo que se llama pequeña Ocultación. De su propia letra él enviaba mensajes a la Ummah (comunidad de todos los musulmanes) a través de sus embajadores-delegados que tuvieron solamente la función de transmitir dichos mensajes públicos. La gente conocía su letra (era habitual reconocer un escrito por la letra del que lo emitía, como todavía hoy lo es pero en menor medida). El delegado ordenaba a veces copiar y distribuir al resto de la gente algunas de las directivas o declaraciones del Imam (P). Además, en ese período el delegado servía de introductor ante el Imam (P) de algunas personas creyentes, para que lo vieran y que no hubiese duda sobre su existencia.

Hay tradiciones donde se describe fisonómicamente al Imam (P) por parte de sus entrevistadores. Cierta vez él dijo a uno de sus visitantes: “Si no fuera por los dudosos nunca me hubieses visto”. (Seguramente se trataba de un caso en que por necesidad el Imam (P) debía dar prueba de su existencia física). Por lo general quienes lo entrevistaban le planteaban cuestiones concretas cuyas respuestas aprovechaba al resto de los creyentes…

El cuarto delegado-embajador fue Alí Ibn Muhammad Al-Samarrí, solamente durante tres años. Con este delegado terminaron los mensajes públicos del Imam (P) así como también la pequeña Ocultación, comenzando la gran Ocultación el 15 de Sha`ban del año 329 de la Hégira. En esa ocasión el Imam (P) emitió el Mensaje público final que dice: “En el Nombre de Allah, el Más Misericordioso Misericoridiosísimo. Alí Ibn Muhammad Al-Samarrí, que Allah acreciente en ti la recompensa de tus hermanos [de fe]. Tú fallecerás en el transcurso de estos días del año ¡Prepárate, y no encomiendes a nadie para que ocupe tu lugar después de tu fallecimiento! Porque se ha concretado la Ocultación completa y no habrá aparición [del Imam -P] hasta que Allah lo ordene, exaltada sea Su mención. Y esto será después de largo tiempo y del endurecimiento de los corazones, y de llenarse la tierra de injusticia. Y vendrá a mis seguidores quien pretenda el testimonio público [de mí, al-musháhadah] antes de haber aparecido Al-Sufianí y del grito [dos Signos de su aparición]. Este será un mentiroso forjador, pero no hay Poder ni Fuerza sino en Allah, Elevadísimo, Infinito” (URE, p. 42)


Características de la existencia del Imam Al-Mahdí (P)

El Imam (BP) nunca hizo pública su autoridad, excepto a través de mensajes transmitidos por terceros, ni fue visto masivamente hasta el día de hoy, sino por algunas personas a las que ello les fue permitido por alguna razón especial, o a causa de que lo servían. Siempre estuvo oculto desde su nacimiento, bajo dos modalidades de la Ocultación: La Gáibah Al-Súgrah o pequeña Ocultación, y la Gáibah Al-Kúbrah o gran Ocultación. La pequeña duró 70 años, y la segunda se extiende hasta la actualidad, es decir por más de mil doscientos años.

Se debe saber que el Imam (P) es el conductor de toda la humanidad, no sólo de los musulmanes, pues debido a que hereda su autoridad del Profeta (BPDyC) y éste fue un Mensajero universal, el Imam (BP) es el gobernante espiritual y político de todos los pueblos, aunque especialmente pertenezca al Islam.

Las Ocultaciones no significan que el Imam (P) quede completamente incomunicado respecto de la humanidad, especialmente de los musulmanes, y entre éstos en particular de sus inmediatos seguidores.

Las modalidades de comunicación del Imam (BP) fueron diferentes durante la primera Ocultación que durante la segunda. Durante los primeros setenta años su comunicación fue pública, pero a través de cuatro representantes llamado «embajadores» o «delegados» (al-sufará`)

Durante la segunda etapa de su Ocultación, que se extiende hasta hoy, su comunicación no es pública sino privada, y sus representantes no se llaman «embajadores» sino «encargados» (al-uukalá`). Esta última función se vincula más bien al conocimiento que imparten dichos encargados a cierto número de personas, pero ya no son portadores de anuncios generales y directivas para toda la comunidad del Islam, como lo hacían los cuatro primeros embajadores. Tales encargados particulares del conocimiento del Imam (P) fueron y son muchos y numerosos, aunque no podríamos establecer un registro de todos los que existieron hasta el presente. Pero, con seguridad, la gente de alta jerarquía espiritual, según suponemos, de uno u otro modo está vinculada al Imam (P). Además, el Imam (P) tiene asistentes directos, quienes le sirven en los distintos aspectos de la vida, pues su existencia es indudablemente física, aunque muy prolongada, asistentes a los que el Imam (P) educa y enseña, siendo ellos seguramente, según suponemos, de la Descendencia profética, de su familia directa.


Características y significado de la Ocultación

La Ocultación del Imam (al-gáibah) no significa su ausencia física sino el velamiento de la autoridad sagrada por motivos metafísicos muy profundos. Tampoco significa, según nuestra opinión, la imposibilidad de todos los seres sin excepción de ver al Imam (P), y por el contrario existen muchas narraciones sobre el hecho de que fue visto, tanto durante la pequeña Ocultación como la grande.

Debe rechazarse también que la Ocultación se deba a que podrían matarlo en caso de darse a conocer públicamente, porque Allah Exaltado lo protegería en cualquier circunstancia hasta que cumpliese su misión, como a sus ancestros los Imames (P). Por ejemplo, el undécimo Imam, llamado Al-Hasan Al-`Áskari (P), padre de Al-Mahdí (P), expresó por escrito: «[Los abasidas] sostienen que desean matarme para cortar este linaje [el de los Imames]. Pero Allah, Poderoso y Majestuoso, desmintió su pretensión [les impidió hacerlo] y la Alabanza sea con Allah» (URE, p. 68).

Se descarta también que la Ocultación implique que el Imam (P) no puede comunicarse con otros, pues de ser así no hubiese podido ser visto nunca, lógicamente que su visión implica una comunicación particular con alguna persona, pues de lo contrario no tendría sentido.

El significado de la Ocultación es el de la prueba máxima de la humanidad, porque el último tramo de la historia humana, llamado el Fin de los Tiempos, presenta la prueba más intensa y decisiva para los hombres. Por eso se oculta inclusive el guía espiritual de la humanidad a fin de que ésta adquiera la mayor libertad posible, y demuestre el fracaso de sus empresas sin dios.

El ocultamiento fue gradual y no sólo comenzó con Al-Mahdí (P) sino también con sus dos antecesores, el décimo Imam, Alí Al-Hádi (P), y el undécimo, Al-Hásan Al-`Áskari (P), padre de Al-Mahdí (P), hasta el punto de que esos dos Imames desaparecían públicamente durante mucho tiempo.


Tradiciones sobre Al-Mahdí (P)

En una tradición que se remonta al primero de los voceros oficiales de Al-Mahdi (P), que presenció su nacimiento, dice lo siguiente: «Cuando nació el sucesor Bien Guiado se proyectó una luz por encima de su cabeza hasta lo más alto del cielo, y él cayó sobre su rostro prosternado ante su Señor, exaltada sea Su Mención. Luego elevó su cabeza diciendo: `Allah testimonia que no hay Divino sino Él, y los ángeles y los poseedores de conocimiento [testimonian] que Él sostiene la equidad. No hay Divino sino Él Poderosísimo, Sapientísimo. Por cierto que la fe (adoración) para Allah es solamente el Islam (somentimiento)’ [3:19] y su nacimiento fue un día viernes» (SR, p. 37).

En una narración, un judío de Medina, llamado Yúndal, interrogó al Profeta (BPDyC) y adhierió al Islam diciendo: “Ayer ví en sueños a Moisés (P) quien me dijo: ‘¡Yúndal! ¡Islamízate por mano de Muhammad (BPDyC), y aférrate a los albaceas que le sucedan!’ (los doce Imames -P-)”. El Profeta (BPDyC), respondiendo a una pregunta de Yúndal enumera luego los nombres de los albaceas o sucesores suyos, incluyendo al Imam Al-Mahdí (P), y diciendo: “Luego de Al-Hasan [el onceavo Imam] se hará cargo del asunto su hijo, que se apelará el Puro (Al-Zakí), después se ocultará de la humanidad su Imam… por una ausencia prolongadísima”. Preguntó Yúndal: ‘¡Mensajero de Allah! ¿Cuál es su nombre?’ Respondió el Profeta (BPDyC): ‘No se lo nombrará hasta que Allah lo manifieste (…) ¡Yúndal! En la época de cada uno de ellos [los Imames] habrá un satanás que lo perjudique y dañe. Pero cuando Allah otorgue la anuencia a la Prueba [al Imam Al-Mahdi -P-], él aparecerá y purificará la tierra de los opresores, y la llenará de equidad y de justicia, como estuvo repleta de opresión e iniquidad. ¡Bienaventurados sean los que son perseverantes durante su ocultación! ¡Bienaventurados sean los que se empeñan en justificarlo, los firmes bajo su conducción y amor!: Tales son a quienes Allah califica en Su Escritura diciendo: Los que creen en lo oculto [2:3], y diciendo: Tales son los partidarios de Allah. ¿Acaso los partidarios de Allah no son los triunfadores?’” [58:22]. El Profeta (BPDyC) había dicho a Yúndal que él solamente conocería a tres de los Imames (P), y que moriría después de pedir un sorbo de leche. En época del tercer Imam Al-Husain (P) enfermó Yúndal, y  cierta vez pidió un poco de leche, y la tomó diciendo: “Es así que el Mensajero de Allah (BPDyC) vaticinó para mí que mi último alimento en este mundo sea un sorbo de leche”, y luego murió, conociéndose su tumba hasta el día de hoy, en la ciudad de Taif (SR, p. 12).

 

Muhammad Al-Mahdí

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