¿Qué es el Tafsír o exégesis del Sagrado Corán?

Es la ciencia coránica de la interpretación. “Tafsír” etimológicamente proviene del verbo “fássara”, que significa evidenciar, descubrir, poner de manifiesto o en claro. Entonces, el Tafsír constituye la explicitación, o explicación del Sagrado Corán, su exégesis. En el mismo Libro encontramos este significado para esa palabra: Nunca te ponen un ejemplo, sin que Nosotros vengamos a ti con la Verdad y el mejor tafsír (explicación) (25:33)

El significado de la palabra “tafsír”, en principio, no está solamente limitado a la interpretación del Sagrado Corán, se utiliza con el mismo sentido en el lenguaje común de la gente. Sin embargo se ha identificado desde hace siglos con la ciencia coránica así llamada, y se conoce por antonomasia como “tafsír” a la interpretación del Sagrado Corán. Dicha interpretación tiene por objeto explicar el significado de los versículos coránicos [1], sea el significado de cada palabra en particular, o el de una frase, o el del sentido figurado de la misma, etc.

El estudio del Sagrado Corán en cuanto es palabra revelada, que tiene un significado y un fundamento, en la cual Allah manifiesta una intención y una finalidad, determina el surgimiento de la ciencia del Tafsír por la necesidad de explicar el significado de las palabras, evidenciar el fundamento o la prueba que las sostienen, aclarar la intención y manifestar la finalidad de sus expresiones. De este modo el Tafsír se constituyó en el fundamento de las ciencias coránicas, y no existe ninguna de éstas que no tenga que basarse en él.

El autor Az-Zárkashi en su obra Al-Burhán dice: “El Tafsír es una ciencia por la cual se manifiesta la comprensión del Libro de Allah, revelado a Su Mensajero Muhámmad (BPDyC), se evidencian sus significados, y extraen sus mandamientos y máximas (sapiencia) Todo ello se obtiene por medio de: 1) La ciencia lingüística, la gramática (o analogía) y la sintaxis; 2) la ciencia dialéctica (o elocuencia); 3) la ciencia de los principios del Fiqh (esta es la jurisprudencia, la ciencia de la Sharí’ah o Norma revelada); 4) la ciencia de la recitación [del Sagrado Corán] Es preciso, además, conocer: 5) Las causas de la Revelación [de cada versículo]; 6) “an-násij y al-mansúj”, “lo abrogante y lo abrogado” (es decir los versículos que entre sí se anulan, o se modifican)”.[2]

El tafsír se complementa con el Ta’uíl, palabra que etimológicamente proviene de “áuuala”, que significa “retorno”, “vuelta”. Referido a las palabras, a los significados que ellas tienen, “áuuala” equivale a “dirigir” (una cosa, un pensamiento), “sopesar” (un asunto), “interpretar”. Ta’uíl significará, pues, la opinión o razonamiento acerca de un asunto.

En el Sagrado Corán, la palabra “ta’uíl” se menciona en varios pasajes, con significados diversos, no idénticos, respecto de: a) La interpretación o explicación de una cosa[3]; b) el retorno y la conclusión de un asunto[4]; c) la realización de lo que anuncia el Sagrado Corán y el Mensajero (BPDyC)[5]; d) la expresión de las visiones que se presentan en el sueño, y la explicación de lo que ellas significan[6]; e) la explicación de las facetas de las acciones, y las causas que las producen[7].

La diferencia entre “tafsír” y “ta’uíl” no es del todo clara para algunos sabios antiguos. Hay quienes los identifican, como sinónimos, y otros en cambio distinguen entre ambos. Entre los sunnitas hay quienes como Al-Ráguib dice: “El tafsír es más amplio que el ta’uíl, y su mayor empleo lo constituye la interpretación de las palabras [del Sagrado Corán] y sus frases. En cambio, el ta’uíl se emplea más para el sentido [de lo que se dice] y las oraciones, en especial en los libros sagrados. Por el contrario, el tafsír se emplea en estos últimos y en otros [tipos de libros]”[8]. También existen en el sunnismo quienes no ven diferencias entre ambos métodos, así los comentadores coránicos como Muyáhid e Ibn Yarír.

Otras escuelas han sostenido que son dos métodos bastante diferentes, sobre la base que el tafsír constituye la interpretación de un término al que no puede dársele sino un solo significado, y el ta’uíl consiste en dar a un término, que puede tener varios significados diferentes, sólo uno de ellos. Para lograr esto el ta’uíl justifica la interpretación que se realiza basándose en ciertas pruebas (o indicios) a favor de lo que sostiene.[9]

Se sostiene, por otra parte, que el tafsír es la explicación de acuerdo a los hadices, y el ta’uíl la explicación de acuerdo al conocimiento, sin recurrir al hadíz de modo fundamental. Es evidente que ambas cosas están mencionadas en el Sagrado Corán, tanto la interpretación de acuerdo a un modo, como a otro, y que ambos (tafsír y ta’uíl) son necesarios para obtener el mismo objetivo. Existen hadices (tradiciones) procedentes del Profeta (BPDyC) y de los Imames (P) dando tanto el tafsír como el ta’uíl de un versículo. Por su parte, de los compañeros o seguidores inmediatos (as-hab) y de los no-inmediatos (tabi’ún) hay hadices sobre tafsír respecto de numerosos versículos del Sagrado Corán. Como también existen interpretaciones de los sabios (ulamá’) en aquellos casos en que no se puede recurrir a los hadices, porque no los hay y es necesario aplicar el tafsír, sea para interpretar el significado de las palabras, sea para el sentido de la expresión o enseñanza coránica.

Un ejemplo de Ta’uíl

En la sura An-Nasr (110) se revela: Cuando venga la Victoria (Nasr) de Allah y la Apertura (absoluta, Al-Fath) y vieras a las gentes entrar en el Din de Allah en tropeles: ¡Glorifica en alabanza de tu Señor, y pídele el Perdón!, en verdad Él es Indulgentísimo. Se cuenta que Ibn Abbás, Allah se complazca en él, cuando escuchó esta revelación lloró. ¿Pero qué nos sugiere a nosotros?: Todo lo contrario. La victoria, la Apertura, que el Profeta (BPDyC) vea las gentes entrar en el Din de Allah, en tropeles, que él se vuelve hacia Allah en busca del Perdón y la Indulgencia para su comunidad… todo esto es sólo albricias y alegría. ¿De dónde el llanto de Ibn Abbás, entonces? Él nos explica a través del hadíz su ta’uíl, o interpretación del sentido oculto en la sura. Dice que cuando la escuchó comprendió que el fin del Profeta (BPDyC) era inmediato. “Cuando viniera la Victoria de Allah y la Apertura (absoluta) -dice Ibn Abbás- es el anuncio del fin del Mensajero (BPDyC), que Allah le dio a conocer. Entonces, ¡glorifica en Alabanza de tu Señor y pídele el Perdón!, en verdad, Él es Indulgentísimo

Las bases comunes a ambos métodos

En resumen, el Sagrado Corán está basado en general sobre dos aspectos, las versículos que son explícitos e indican acciones a realizar, mandamientos a cumplir, penas que aplicar, normas civiles, comerciales y devocionales que observar, y por otra parte existe un conjunto de versículos que menciona ciertos conocimientos que obligan a una interpretación no-literal, a la que llamamos ta’uíl.[10] Pero ambos métodos se aplican al Sagrado Corán y se basan en lo mismo, el conocimiento del Sagrado Corán, y entonces sólo difieren respecto de la fuente de la cual procede dicho conocimiento. Si la fuente es el Profeta o los Imames, con ellos sea Bendición y Paz, o los principales compañeros (como Salmán, Abu Dharr, ‘Abdallah Ibn Al-Abbás, Abdallah Ibn Mas’úd, Abu Hudháifah Ibn Al-Iamán, etc.) serán tenidos como la interpretación principal, de la cual depende cualquier otra explicación, siempre y cuando la tradición transmitida de parte de ellos sea fiel y auténtica. Si, en cambio, la interpretación está a cargo de otros musulmanes, llamados tabi’ún (cuando son de la generación siguiente a la de los compañeros del Profeta -BPDyC-), y en general `ulamá’ (sabios), mufassisrún (si se dedican a la interpretación -tafsír- del Sagrado Corán), etc., será secundaria, y no podrá oponerse a la principal, excepto que aquella se base en una tradición débil o no auténtica.

Para ambos métodos es necesario e imprescindible un amplio conocimiento de la lengua árabe, el significado y el sentido del uso de las palabras, sus variaciones según el contexto de su utilización, y los métodos de exposición que emplea la lengua (ciencia de la retórica), aparte de conocer las ciencias vinculadas a la interpretación (históricas, biográficas, físicas, astronómicas, biológicas, etc.) Es necesario, por último, tener un conocimiento cierto de las causas y circunstancias de la revelación de un versículo, si el mismo es násij (abrogante) o mansúj (abrogado), es decir dispuesto y luego abolido en el mismo Sagrado Corán.

Dijo Alí, con él sea la Paz: “Entre vosotros tenéis el Libro de vuestro Señor: Evidencia el halál (lícito, bueno), y el harám (ilícito, nocivo), lo prescrito [como devoción] y lo excelente [o meritorio, por encima de lo prescrito obligatoriamente]; lo abrogante y lo abrogado; lo admisible (tolerado) y lo impuesto firmemente; lo particular y lo general; lo literal (narrativo) y lo figurado; lo absoluto y lo relativo (determinado); lo explícito y lo alegórico. El Sagrado Corán descifra sus alusiones sintéticas (genéricas) y esclarece sus oscuridades [en sí mismo tiene versículos que se esclarecen unos a otros]”[11] Esta es una síntesis lo más clara posible de todos los aspectos del Sagrado Corán, dada por Amir Al-mu’minín ‘Alí Ibn Abi Tálib (P), el mejor conocedor del Libro después del Profeta (BPDyC)

Conclusiones

‘Ilmu -t-Tafsír, la ciencia de la interpretación del Sagrado Corán, es una de las más antiguas del Islam, quizás pueda decirse que fue la primera en aparecer. Desde el principio sirvió para conocer la Sharí`ah –sistema de normas reveladas por el Sagrado Corán-, fundamento sobre el cual se apoya tanto el edificio social del Islam como la vida individual dentro del Din (fe y prácticas). Y, por otra parte, el mismo Tafsír, como ciencia vinculada directamente al Sagrado Corán, fue enseñado y difundido por el propio Profeta (BPDyC)

La Revelación no descendió como un solo bloque, sino gradualmente, de acuerdo a las circunstancias que así lo exigían. Pero los detalles de lugar y de tiempo, que se refieren a circunstancias comunes, o a las condiciones cambiantes de una época, no son el tema del Sagrado Corán, el cual se eleva a la síntesis, y va a la médula de cada asunto.[12] Se cuenta en el hadíz o tradición que Gabriel, el Espíritu Santo (P), descendía paulatinamente con la Revelación de los versículos del Sagrado Corán, y los transmitía al Profeta, en la forma sintética que nosotros observamos hoy mismo. Cuenta la tradición, también, que durante el mes de Ramadán de cada año, el Espíritu Santo, estudiaba el Sagrado Corán junto al Profeta. A su vez, sus seguidores, gracias a su vínculo con él y a la formación que les daba, recibían la enseñanza del Sagrado Corán después del alba, y en las últimas horas de la tarde, de boca misma del Profeta (BPDyC), y podían conocer las causas de la Revelación y las distinciones particulares de cada versículo.

El Imam Alí conocía en detalle el tafsír del Sagrado Corán, en sus diferentes sentidos. El Profeta (BPDyC) dijo de él: “Alí está con el Sagrado Corán, y el Sagrado Corán está con Alí”, lo cual significaba que ambos, ‘Alí y el Sagrado Corán, se distinguían por la Sabiduría. Dijo ‘Alí, también, “mi única ciencia es el Sagrado Corán”. Dice el sabio sunnita Al-Saiuti en su libro Al-Itqan: “En cuanto a los [cuatro primeros] califas, de aquél que se transmiten [tradiciones] más numerosas es de Alí Ibn Abi Tálib, siendo muy exiguas las narraciones [basadas] en los otros tres” También cuenta este autor el dicho de Alí: “¡Por Allah que no fue revelada ninguna versículo sin que yo hubiese conocido su contenido y su lugar de revelación! Mi Señor me ha provisto generosamente de un corazón, un intelecto y una lengua privilegiados”.[13] Y se cuenta que expresó en una disertación: “… ¡Preguntadme antes de que me perdáis! ¡Por Quien manifestó a los espíritus y creó de la nada a las almas!: Si me preguntarais por un versículo, sin duda os informaría sobre el momento de su revelación, y respecto a qué fue revelado, y os anunciaría sobre lo abrogante (násij) y lo abrogado (mansúj), la [aplicación] particular, y la general, la comprensión literal (múhkam) y la metáfora (mutashábih), los de Meca y los de Medina…”.[14] Por fin, se narra que el Imam Alí dictó a uno de sus discípulos el ejemplo de sesenta clases de ciencias coránicas, dando de cada una de ellas como prueba un versículo coránico, quedando registrado todo ello en el libro Bihár Al-Anuár (Los mares de las luces) del imam Al-Máylisi, en el tomo 19 de esa obra.

Entre los discípulos del Profeta Abdallah Ibn Abbás (m. 68 H.) era uno de los pocos para quien el Profeta Muhámmad (BPDyC) rogó que Allah le hiciera comprender la Revelación, y todo lo relativo a ella, diciendo: “¡Allahúmma![15] ¡Hazlo sabio en el Din y enséñale el Tauhíd!” Ibn Abbás, luego de la desaparición del Mensajero Muhámmad (BPDyC), recibió también enseñanzas del Sagrado Corán de Alí, siendo uno de sus principales discípulos. Dice el autor Az-Zárkashi: “El primero de los exegetas(mufassirún) entre los compañeros [del Profeta (BPDyC)] fue Alí, luego Ibn Abbás; sin embargo, Ibn Abbás había tomado de Alí [su conocimiento]”.[16]

Las narraciones de Ibn Abbás sirvieron como base para las primeras obras de Tafsír, ya que muchas de ellas se referían a la interpretación de los versículos del Sagrado Corán. Por el lado de la Casa del Profeta (Áhlu -l-Báit) se mantenía también el conocimiento del Tafsír, y los Doce Imames fueron formados en esa escuela. Ibn Abbás, en realidad, como miembro de la familia profética (era primo del Profeta –BPDyC-, y de Alí), obedecía a los Imames, a Alí, Al-Hásan y Al-Husain, y difundía la ciencia que de ellos adquiría.

Otro buen compañero del Profeta (BPDyC) que tuvo conocimiento de Tafsír, fue Yábir Ibn Abdallah Al-Ansári (fallecido en el 74 de la Hégira), quien sin duda fue el primer gran exegeta de la primera época, fuera de la familia profética (Ibn Abbás incluido) De la misma dimensión de Yábir debe contarse a Abdallah Ibn Mas’úd, quien se destacó por el estudio y la memorización del Sagrado Corán. Otros fueron Ubáii Ibn Ká’ab, que fue el primero en escribir sobre las excelencias del Sagrado Corán (fadá’il Al-Qur’án), y fue uno de sus principales lectores e intérpretes. A Ubáii se le atribuye, además, haber recopilado el Sagrado Corán en época del santo Profeta. Por último, en la primera época también se destacó Abu Musa Al-Ash’ari, otro discípulo del Profeta.

La principal fuente del Tafsír para la generalidad de los musulmanes comenzó siendo la tradición, a la que le siguió el `áql o intelecto. En la Casa profética, por el contrario, la Sabiduría fue la fuente primordial, porque, según se afirma, la Descendencia profética recibe la Ciencia infusa directamente de Allah. Luego de un periodo de tiempo se agregó a las dos primeras fuentes una tercera, la de los tafsíres antiguos, y también los contemporáneos, que se consultan a fin de interpretar el Sagrado Corán sobre la base más amplia posible.

En la época abasida (750 d.C., en adelante) la incorporación de las culturas persa, romana, griega, india, etc., determinó que el Tafsír tomara amplio vuelo, para poder enfrentar a las nuevas corrientes desde una perspectiva islámica. Los persas incorporaron su sistema político y su civilización a la sociedad islámica, los griegos su filosofía y otras ciencias, los indios antiguas filosofías y creencias, etc. Todo esto exigía, para poder ser asimilado sin perjudicar la fe, de un conocimiento profundo del Sagrado Corán.  Fue necesario estudiarlo a fondo, por lo cual surgieron en la época abasida gran cantidad de exégesis o tafsíres. Se distinguió entonces entre las dos fuentes principales del Tafsír, el manqúl (tradición) y el ma’qúl (razón), dependientes respectivamente del “hadíz” –tradición- y del `aql –intelecto-. Esto sucedió en los siglos 3° y 4° de la Hégira (800 al 1000 d.C.)      Existieron quienes se basaron casi exclusivamente en el manqúl sin agregar mayormente nada. Otros, aparte de ello, dieron relevancia sobre todo al ma’qúl (la interpretación razonada) Entre los antiguos, el llamado por algunos “imam de los mufassirín”, Ibn Yarír Al-Tábari, y también Yalalu -d-Din Al-Saiúti, tanto como Al-Bujári en su Sahíh, dieron preeminencia al manqúl; otros como Fajr Al-Din Al-Rázi cedieron una buena porción al ma’qúl, la lógica, la filosofía y la dialéctica.

Otro gran beneficio del trabajo de tafsír fue el desarrollo extraordinario que alcanzó el estudio de la lengua árabe, en todos sus aspectos (gramática, retórica, filología, etc.) Surgió de este empeño un tipo de Tafsír que dio preeminencia al aspecto idiomático del Sagrado Corán, como el Tafsír de Abu Haiián Al-Andalusi, llamado Báhru -l-Muhít (El mar océano), o el retórico y dialéctico, como el Tafsír de Az-Zamjáshari llamado Al-Kashsháf (El desvelador)

Otro tipo de Tafsír fue el dirigido al estudio de los ‘ibadát (devociones, actos del hombre en su vínculo con Allah), y las mu’amalát (acciones que vinculan a los hombres entre sí, como el comercio, el matrimonio, la herencia, el derecho penal, etc.) Ejemplos de este tipo de Tafsír son los de Al-Qúrtubi (el cordobés), Ibn ‘Atíat, Ibn Arabi, Al-Yassás, etc. Otro tipo del Tafsír es el de la Sabiduría y la vida espiritual. Una fuerte corriente dentro del Islam la constituye el “sufismo” (Tasáuuf), y uno de sus maestros máximos lo fue Muhieddín Ibn Al-Arabi, quien realizó un Tafsír Al-Qurán Al-Karím (Exégesis del Sagrado Corán)

[1] El término “versículo” que el mismo Sagrado Corán utiliza para referirse a sus versículos, significa etimológicamente “signo”, “portento”, “símbolo”, “señal”, siendo una palabra femenina en árabe.

[2]TM, 1983, pp. 11 y 12.

[3] Por ejemplo: … y no conoce su interpretación (ta’uíl) excepto Allah y los enjundiosos en la ciencia (3:7)

[4] Ejemplo: Si discreparais sobre algo, elevadlo a Allah y al Mensajero, si es que sois creyentes en Allah y el Día Final, esto es preferible y el mejor retorno [ta’uíl, de un asunto] (4:59)

[5] Su ejemplo es: ¿Acaso no esperan sino su realización (ta’uíl)? El día en que sobrevenga su realización (ta’uíl), dirán los que habían olvidado antes: “¡los Mensajeros de nuestro Señor habían traído la Verdad!” (7:53). Y también: Han desmentido aquello sobre lo cual no tenían conocimiento, pero aún no les ha sobrevenido su realización (ta’uíl) ( 10:39)

[6] En: Y así es como te elige tu Señor (a ti José) y te enseña la interpretación (ta’uíl) de lo que narra (los sueños)” (12:6)

[7] En: Nosotros te hemos de manifestar (ta’uíl) aquello respecto de lo cual no has sido paciente, dice Al-Jadr a Moisés, con ambos sea la Paz, respecto de las causas ocultas de las acciones que le vio realizar (18:78)

[8]TM, pp. 15 y 16.

[9] Otros han afirmado que el tafsír consiste en obtener el significado de una expresión literal, y el ta’uíl un significado que se obtiene de interpretar simbólicamente una expresión. También se dijo: el ta’uíl es desarrollar deductivamente (istinbát) de un versículo coránico, de acuerdo a cierto significado probable (hipotético) que armonice con las versículos que le proceden y que le siguen en el texto del Sagrado Corán, sin que el significado obtenido se oponga a las enseñanzas del Islam, contenidas en el mismo Sagrado Corán y la Súnnah del Profeta (BPDyC). En cuanto al tafsír esta última opinión dice que consiste en explicar las causas de la revelación de cierto versículo, su origen, y los sucesos que lo rodearon.

[10] Esta es una división general de los versículos basada en lo que dice el Sagrado Corán: … en él (Sagrado Corán) existen versículos evidentes (explícitas) que son la matriz del Libro, y otras alusivas (alegóricas)… (3:7).

[11]NB, p. 44.

[12] En el Sagrado Corán no hay un desarrollo histórico de los temas. Por ejemplo, se narra la vida de los Profetas (P) resumidamente y de forma bastante distinta al Antiguo Testamento y a los Evangelios, tanto por el estilo, como por algunos aspectos que señala el Sagrado Corán que no son mencionados en las escrituras anteriores. No se da de los Profetas detalles tales como (citamos en general) “Abraham fue a Mambré y allí lo protegió un cananeo llamado tal”, o “tenía tanto ganado que ya no cabía en un mismo valle su manada y la de su primo Lot”, y “en consecuencia los pastores se peleaban entre sí”, o “Jesús bajó a Jerusalén…” o “iba por Galilea”

[13]MUQ, p. 27

[14]KIR

[15] Expresión que significa “¡Señor mío!” o “¡Señor nuestro!”

[16]MUQ, p. 29.

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