Sobre las cualidades y el carácter del Profeta Muhammad (BPDyC)

Muhammad, el Mensajero de Allah (BPDyC) era extremadamente humilde, sumiso y suplicante de su Señor, de permanente ruego a Allah para que lo ataviara con las bondades de la corrección y el buen comportamiento, y con las excelsitudes del buen carácter. Decía en su ruego: “Allahumma! ¡perfecciona mi ser y mi carácter”. Y decía: “¡Allahumma! ¡margíname de las maldades del carácter!”. Allah respondió a su ruego en consonancia con Su dicho en el Sagrado Corán:

       ¡Rogadme que os responderé! (40:60).

Y le reveló entonces el Sagrado Corán, educándolo. El carácter del Profeta (BP) era el Sagrado Corán, y así el Sagrado Corán lo educó en palabras tales como:

       ¡Adopta la indulgencia, ordena el bien y sepárate de los ignorantes! (7:199);

       Allah ordena la justicia, la bondad, y el dar caridad a los parientes, y veda la indecencia, la maldad y la corrupción(13:90);

       ¡Se paciente con lo que te acomete!, por cierto que ello es de las cosas más importantes” (31:17);

   ¡Discúlpalos y reconcíliate!, por cierto que Allah ama a los benevolentes (5:13);

           ¡Retribuye con lo mejor!, así pues, entre tú y el que tengas enemistad con él, que éste sea para ti como un amigo afectuoso (41:34);

            Apresuráos así hacia una Indulgencia de vuestro Señor y un Jardín cuya dimensión es como la de los cielos y de la tierra predispuesto ya para los virtuosos, quienes ofrendan [de sus bienes] en la bonanza y en la penuria, los que reprimen su ira, y los que disculpan a la gente [cuando se los daña], porque Allah ama a los benevolentes (3:133-134);

       ¡Separáos de la mayoría de las conjeturas!, por cierto que algunas conjeturas no son más que maldad. ¡No os espíes, ni os difaméis mútuamente! (49:12).

Los ejemplos de estas reconvenciones del Sagrado Corán no podrían abarcarse, y el Profeta (BPDyC) es el primer objetivo de la educación y de la formación que el Sagrado Corán otorga. Allah lo educó, sin duda, así como con el Sagrado Corán El educa a los seres. Por eso dijo el Profeta (BPDyC): “Fui enviado para perfeccionar las excelsitudes (o las virtudes) del carácter”.

De aquí se derivan la buena convivencia, el buen trato, la afectuosidad, hacer el bien, dar de comer al necesitado, difundir el saludo, asistir a los enfermos, cortejar los sepelios, la buena vecindad con el avecindado sea musulmán o impío, el respeto a los ancianos, responder a las invitaciones a comer, invitar a ello, la compasión, reconciliar a la gente, el desprendimiento, la generosidad, la tolerancia, reprimir la ira, apartarse de lo prohibido, de la difamación, de la mentira, de la avaricia, de la mezquindad, de la hostilidad, de la estafa, del engaño, de la murmuración, de la mala relación con los parientes, y de cercenar los lazos de parentesco, del mal carácter, de la soberbia, de la jactancia, del orgullo, de la altanería, de la vanidad y presunción, de la maldad, del rencor, de la envidia, del atolondramiento y el enojo, de la corrupción, de la enemistad (el odio, la hostilidad, la agresión), de la opresión e iniquidad.

Dijo Anas, uno de los compañeros del Profeta (BPDyC): “El Islam no dejó recomendación excelente sin que nos haya invitado hacia ella, ni dejó engaño o fraude, y vicio, sin que nos haya advertido contra él, prohibiéndolo para nosotros”. Al respecto es suficiente recordar este versículo:

           Allah ordena la justicia, la bondad y el dar caridad a los parientes, y veda la indecencia, la maldad y la corrupción. Os advierte, quizás así os persuadáis (13:90). 

 

Extracto de Mau’izatu al Mu’minín min Ihia’ ‘Ulum Al Din (Advertencia para los creyentes tomada de Ihia’ ‘Ulum Al Din del Sheij Al Gazzali) selección del Sheij Muhammad Yamalu Al Din al Qásimi, traducido al español por el Sheij Alí Al Husainí.

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