Vida en Jesús y Juan el bautista.

Es evidente en Jesús (BP) su vínculo con el Nombre “Vida” e inclusive él mismo lo manifiesta en el Evangelio: “Yo soy el camino, la verdad y la vida” (Juan, 14:6) De hecho, lo demostró reviviendo a numerosos muertos, curando a los discapacitados de nacimiento, y en su retorno ampliará todavía mucho más ese don, reviviendo a muertos de su época o anteriores y posteriores para constituir la Paz y la Justicia junto al Imam Al-Mahdí (P).

El nombre «Jesús» corresponde en el Sagrado Corán a `Isa, cuyo significado es «viviente», igual al significado del nombre Iáhia o Juan Bautista. Ambos están unidos en el Atributo divino de la Vida, de allí los milagros de Jesús, con él sean la Bendición y la Paz, que se refieren especialmente a la vida y a la muerte, Allah le otorgó poder sobre toda vida y sobre toda muerte, como dice en el evangelio. 

En cuanto a Juan Bautista, hijo de Zacarías (P), en el Sagrado Corán se le da el nombre de Iáhia (P), que deriva de Haii o Vida. Allah albricia a su padre con el niño y le inspira dicho nombre: ¡Zacarías! Nosotros te albriciamos [te damos la buena nueva] con un niño que se llama Iáhia. Nosotros nunca nombramos, antes que a él, a nadie así (19:7). La raíz del nombre Iáhia es háia, “ser un viviente” y “dar vida”, y la terminación haiát, «vida», está presente en las tres últimas letras del nombre Iáhia, hia. En arameo y hebreo las dos primeras letras, ia, mencionan el nombre de Allah, Iahua o Jehová, por ejemplo. También, según algunos comentaristas, el nombre `Isa, Jesús, con él sea la Paz, revelado por el Sagrado Corán, proviene del arameo ia`aish, vida, y de allí pasa al árabe ia`ais. Al excluirse las dos primeras letras o Nombre divino, queda `ais, del cual deriva por modificación `Isa. En definitiva, los dos, Iáhia e `Isa, tienen un nombre derivado de Vida. 

En cuanto a Jesús en especial se dice: “Y cuando surgió `Isa la Creación sabía del templo, tenía corazón, sabía del rito, sabía del fuego purificador de las almas, y les llega el agua de la Misericordia, y purificó las almas, curó las materias, y alimentó al hambriento. Estableció la mesa de los dones [referencia a sus milagros], abrió las puertas a la realidad universal, y el particular supo qué era lo que ocultaba su esencia”. “El templo” y “el rito” se refieren a Abraham (P), el “corazón” alude también a la era que se abrió con él, con el predominio de la fe. El Sagrado Corán identifica el agua con la vida, como también se identifica la vida con el aire, el Soplo, más propio de Jesús (P): Hemos hecho del agua toda cosa viviente (21:30); Allah creó del agua toda bestia (24:45)

“Abrió las puertas a la realidad universal”, en el desarrollo del Acontecer los Profetas (P) ocupan funciones particulares que abren puertas a eras o épocas espirituales para toda la humanidad, sin excepción. Incluso quienes no pertenecen a la tradición de Abraham (P) reciben la influencia de aquellos Profetas, aun sin conocerlos. Y con el mayor incremento del Acontecer se va conformando una unidad de la humanidad, que terminará finalmente por un cambio de conciencia que concretará la esencia humana primordial (fítrah) en la totalidad de los hombres. La existencia de Jesús (P), si bien es imposible de imitar en su integridad por su extraordinaria elevación, anticipa el “hombre nuevo”, que alcanzará las posibilidades reveladas por el Mesías, cuando se complete el ciclo. Entonces el particular sabrá “lo que ocultaba su esencia”, la Presencia divina.

De “la mesa de los dones” el Sagrado Corán dice: He aquí que los apóstoles requirieron: “¡Jesús hijo de María! ¿Le es posible a tu Señor hacernos descender desde el cielo una mesa dispuesta?” Contestó: “¡Temed a Allah [de reclamarle algo] si es que sois creyentes!” Replicaron: “Deseamos comer de ella y que nuestros corazones se sosieguen [en la certidumbre], y para saber que tú eres veraz con nosotros, y para dar testimonio de ella [a la posteridad, sobre tu veracidad]” Dijo Jesús hijo de María: “¡Dios y Señor nuestro! ¡Haz descender a nosotros desde el cielo una mesa servida, que sea una fiesta para los primeros y los últimos de los nuestros, y un Signo de Tu parte, y provéenos, siendo Tú el mejor de los Providentes!” Respondió Allah: “Yo por cierto os la hago descender, pero al que de vosotros sea después impío, sin duda le haré sufrir un castigo que no le apliqué a nadie entre los seres” (5:112-115) “La mesa de los dones” simboliza el poder concedido por Allah a Jesús (P) que este transmitió a través de los siglos a sus seguidores fieles, y que estos pudieron manifestar algunos milagros parecidos a los de él, hasta el presente. Los apóstoles no solicitaban la comida material sino la certidumbre de la fe en Jesús (P), condición para obtener los dones de la mesa. “Que sea una fiesta para los primeros y los últimos de los nuestros”, alude a la alegría y maravilla de contemplar los portentos divinos efectuados por Jesús (P), y, gracias al poder divino que Allah Exaltado puso en él, los milagros de sus fieles seguidores posteriores.

Allah Exaltado describe así a Jesús (P): He aquí que Allah dirá: “¡Jesús hijo de María! Recuerda Mi Merced contigo y con tu madre, por cuanto te confirmé con el Espíritu Santo [Gabriel, o aún mayor a este], hablando tú a la gente en la cuna y de maduro [con un entendimiento siempre completo], y por cuanto te enseñé la Escritura, la Sabiduría, la Torá, y el Evangelio. Y hete aquí forjando de barro con Mi Anuencia como la figura de un pájaro, y que soplando en ella fue un pájaro [real] con Mi Anuencia, y sanando al ciego de nacimiento y al leproso, con Mi Anuencia, y hete aquí resucitando a los muertos con Mi Anuencia. Y repelí de ti [de que te maten] a los descendientes de Israel, cuando les viniste con las evidencias [los milagros], diciendo los que fueron impíos de entre ellos: ‘¡Esto sólo es pura magia!’” (5:110)

“Mas no todos comprendieron su mensaje. Y su luz igual alcanza a toda criatura. Preparó el sendero de su llegada [la del Profeta -BPD-) pues fue su luz la más universal luz surgida en la Creación, y todo corazón latió con su latir universal ¿Pero cómo el espíritu puede establecerse en toda alma?: Por un aumento de la Misericordia, presente en cada particular, que se intensifica en cualidad. Porque cuando surge un signo de la Realidad profética no sólo afecta al que lo conoce, sino que [ese signo o Profeta] abre la puerta de la realidad por él manifestada a la esencia de cada particular, y este adquiere esa realidad aun sin saber de su presencia”.

Jesús (P) no completó su misión, ya que su tarea debe tener un marco de referencia y santidad que no existía cuando él surgió por primera vez. Y también porque su manifestación era el primer signo de la llegada de Muhámmad (BPDyC), y con la doctrina del Islam recién entonces se comenzaba a producir un crecimiento de la humanidad adecuado al nuevo ciclo. Se completará entonces la finalidad última de la revelación del Islam: El hombre nuevo, superior, que surgirá con la Restauración, cuando aparezca Al-Mahdí (P), el Remanente de Muhámmad (BPDyC), para completar la parte última de la misión del Profeta, que coincide con la parte última de la misión de Jesús (P) Este dio prueba de ese ser humano plenificado, que debe concretarse en el nuevo ciclo.

 Jesús (P) es de una Gracia y Excelsitud sublimes, de allí que su ejemplo sea el más oscuro para la humanidad, pues no es posible concretarlo actualmente por ningún ser. Su misión es como una intriga de Allah, y no le es posible al hombre no maravillarse de él, pues manifiesta una cualidad distinta de ser. No desarrolló su vida en este mundo como ejemplo para la humanidad, sino que ella es irrepetible, sus portentos irrealizables, su humildad impracticable, su ascetismo imposible para la gente. Fue de una naturaleza tan extraordinaria que convocó hacia sí a los incrédulos, y por lo mismo se desviaron sus seguidores. 

Pero no es lo importante que hayan errado en interpretaciones acerca de él, porque aun cuando acertaran, este acierto sería aún más incomprensible e inalcanzable para ellos ¿Cómo podrían vivir de acuerdo a él sin sus poderes y atributos? Por eso el desvío a su respecto también es inevitable. La imposibilidad de imitarlo se debe a que su misión no se ha completado, como signo para la humanidad de que la Gracia excedente de Allah (al-Fadl) aún supera lo que se manifestó hasta hoy. Con la Restauración y Al-Mahdí (P) se manifestará ese excedente de la Gracia divina, se completará lo ya iniciado, y Jesús (P) resurgirá para completamiento de la humanidad, y realizará lo que nunca se ha realizado. Él manifestará en plenitud para los últimos seres lo que quedó secreto de la misión de Muhámmad (BPDyC) Lo que debió perfeccionarse estará perfeccionado, lo que debía manifestarse quedará manifestado, se cerrará lo inconcluso, y los aspectos de la Misericordia del Profeta (BPDyC) que debían aparecer serán cumplidos. El ejemplo de Jesús será entonces perfecto y puro, un hombre universal sin contrariedad. La prueba será quitada junto con él, porque se habrá concretado lo que debía, y habrá luego un nuevo ciclo de imperfección aparente, los límites que todo ciclo tiene, las condiciones bajo las cuales aparece, que en nuestro caso son la perecidad, la imperfección física y mental, las limitaciones de los sentidos y del poder corporal, etc., todo lo cual constituye el contexto de la prueba en nuestro plano, que será superado con la finalización de este ciclo, en la Restauración y por la Restauración. 

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