Los Nombres Divinos: Dhat (07)

Dhat el Sí Mismo divino

La palabra Dhat está formada por el prefijo “dha” y la partícula “t”, el primero indica “esto” en tiempo y espacio, y la “t” final es índice de la exclusividad de algo, como si dijéramos “esto es exclusivo, no igual a ninguna otra cosa”. El Sí indica la identidad de una cosa consigo misma, lo que es realmente, y en Allah Exaltado, el Sí Mismo o Dhat es el Real, Aquel que Es tal como Él se conoce a Sí Mismo. Pero los seres humanos no podemos alcanzar este conocimiento porque corresponde exclusivamente a Allah, que Él se reserva para Sí Mismo, y concede alguna ínfima intuición de ello. Dice el Sagrado Corán: Pero del conocimiento [divino] habéis recibido muy poco (17:85). 

Dijo el Imam ‘Ali Rida (BP): “No conoce a Allah el que [pretenda] conocer Su Sí Mismo por asimilación [de Él a otra cosa]; ni lo unifica [cree o conoce Su Unidad] el que lo esencializa [Le atribuye una esencia, y procura conocer tal esencia]; ni acierta a [conocer] Su Realidad, el que lo ejemplifica [compara]; ni de Él está cierto el que lo limita [lo concibe como a una cosa cualquiera]; ni se dirige hacia Su Absoluto [Eternidad] el que lo indica [o señala]; ni a Él significa el que lo asemeja [a las cosas]; ni a Él se humilla el que lo multiplica; ni a Él pretende el que lo imagina. Toda cosa conocida en sí misma [en su esencia] es algo creado, y todo lo que tiene un semejante es algo definido” 

Existen dos sentidos de la palabra «esencia», uno es el de «sí mismo», y el otro es sinónimo de «naturaleza», ambos incompatibles con el conocimiento de Allah Exaltado. En cuanto al primero, resulta imposible conocer racionalmente el Sí Mismo divino por ser heterogéneo al resto de todas las cosas. Y cuando el Imam (P) dice «no conoce a Allah el que [pretenda] conocer Su Sí Mismo», se refiere al segundo sentido, el de «naturaleza», que es también un concepto inaplicable a Allah Exaltado. 

Todas las cosas creadas tienen cierta «naturaleza» (mineral, vegetal, o animal, y algunas muy diferentes a otras) La naturaleza de una cosa se conoce a través de su forma exterior, de su materia, de sus movimientos, de los límites de su existencia (el lapso durante el cual existe), de su modo de existir, etc. Todo ello no es posible atribuirlo a Allah Exaltado. Respecto de Él sólo empleamos la expresión «Sí Mismo» (Dhátuhu) para que resulte posible Su Conocimiento (intuición), no porque sea semejante a las cosas creadas. Debemos concebirlo como algo real, aunque absolutamente heterogéneo al resto de todas las cosas. La primera parte de la tradición, hasta donde dice «y todo lo que tiene un semejante es algo definido», se refiere a ello.

Y sigue diciendo la misma tradición: “Sus Nombres son símbolos, Sus Acciones comprensiones, Su Sí Mismo Realidad. Su Sí Mismo es para distinción entre Él y Su Creación. Su Subsistencia es para delimitación [limitamiento] de lo que no sea Él. Ha ignorado a Allah, sin duda, el que le atribuye cualidades; se extralimita de Él quien lo quiera abarcar; se equivoca a Su respecto el que le atribuye una esencia. Quien diga «cómo [es Él]» lo asemeja [a las cosas]; quien diga «para qué [es Él]», [pretende] atribuirle una causa [de Sí]; quien diga «cuándo [surgió Él]» lo temporaliza [Le atribuye inicio y fin]; quien diga «dónde [o en qué está Él]», lo ubica [en el espacio]; quien pregunte «¿hasta cuándo [existe Él]?» le atribuye un fin [temporal]; quien pregunta: «¿hasta dónde [llega Él]?» le atribuye un fin [espacial] El que le atribuye un fin [espacial] lo ha puesto a Él como objetivo [que se puede alcanzar en algún punto de la Creación]; el que lo pone así como objetivo, le atribuye partes; el que le atribuye partes lo cualifica; y el que lo cualifica lo niega”.

La sura 112, Al Ijlas, se destaca como la expresión exhaustiva de la doctrina de Al-Tauhíd (la Unidad divina absoluta): Di [Profeta]: «Él, Allah es Uno [y Único] Allah es Absoluto [Autosuficiente] No procrea ni fue procreado, ni hay nada en absoluto a Él semejante«. Pero es ineludible concebir la Presencia de Allah en todas las cosas, pues de lo contrario negaríamos Su injerencia en el mundo. Estamos obligados, pues, a vincular sin asociar, esto es, discernir continuamente lo Absoluto de lo relativo, y entonces, es imprescindible tener un conocimiento verdadero de lo Divino. La Presencia divina en la Creación es la del Húa Manifestado o Allah, y no la del Sí Mismo divino, pues si Este se presentara en la Creación la aniquilaría: Y cuando Moisés vino a Nuestra cita, y su Señor le habló, expresó [Moisés]: «¡Señor mío, deja que yo Te vea!» Respondió [Allah]: «No Me verás, pero observa el monte, que, si permaneciera firme en su lugar, luego pues Me verás». Y cuando su Señor se manifestó en el monte, lo arrasó, y Moisés cayó desvanecido. Y cuando despertó exclamó: «¡Glorificado seas! ¡Me arrepiento a Ti, siendo yo el primero de los creyentes!» (7:143)                                     

Allah no es una persona, aunque su Realidad está presente en cada cosa, pero en Sí Mismo está exento de Su creación y Su creación está exenta de Él, como enseñan los Imames de la Descendencia purificada (P). Esto no significa que Él está ausente de o en Su creación, sino que el vínculo de ella con el Sí Mismo divino no procede de la posibilidad o condición de los entes manifestados y creados, por lo cual no se confunden con el Sí Mismo. Al vínculo que el Sí Mismo establece con cada ente manifestado y creado, vínculo gracias al cual esa realidad existe, lo denominamos Segundo Adquirido (segundo del Primer Manifestado). ”Segundo Adquirido” significa el nexo entre la Unidad y la multiplicidad.(L1 Cap 1)

En cuanto al Profeta (BPD) la metafísica del Islam lo considera el Primer Manifestado. Esta expresión significa que es el antecedente de todos los entes metafísicos y de los seres creados, el Origen de la Manifestación y de la Creación, pues contiene en sí la síntesis de los Atributos perfectos, y por lo tanto, cada uno de los entes metafísicos y de los seres creados reproducen sus mismas posibilidades. Podemos afirmar que el Primer Manifestado no está exento del Sí Mismo como sucede con el resto de los entes, sino que por necesidad lógica, debe evidenciar en sí un aspecto del Sí Mismo divino, a su modo (superior al resto de los entes), constituyéndose en el modelo y arquetipo de los entes y de los seres. Pero ese vínculo entre el Primer Manifestado y el Sí Mismo divino es indescriptible, inefable.

El símbolo de Muhámmad es el Sí Mismo divino, y el Nombre que le corresponde es Al-Dhat (el Sí Mismo), y sus apodos son Ráhmatu –l-‘Alamín (Misericordia de los seres), Nabí (Profeta), Rasúl (Mensajero), Bashír (Albriciador de las buenas nuevas), Nadhír (Advertidor del castigo), y otros tantos que alcanzan en total los noventinueve. Su función universal es la de Primer Manifestado, que automanifiesta la Realidad por medio del Segundo Adquirido de su esencia, que constituye los particulares por automanifestación de cada uno de ellos.

Dice el Sagrado Corán: ¡No interroguéis por cosas que si se os manifestaran os afligirían!… (5:101) las cosas sobre las que no se debe interrogar son las que no tienen una solución fácil para la mente humana, como hablar del Sí Mismo divino, o de la “esencia” de Dios, o de la constitución de los ángeles, o de las experiencias del más allá, excepto lo que de ello recibimos en la Revelación, y no más. Dijo el Profeta (BPD): “Hablad sobre la Creación de Allah, pero no habléis sobre el Sí Mismo de Allah”. 

Dice el Sagrado Corán: Ellos [los hombres] no pueden abarcar nada de conocimiento a Su respecto [de Allah en Sí Mismo] (20:110). Sin embargo, no pueden dejar de reconocerlo en sí mismos: ¡Recordadme [obedeciéndome] os recordaré [con Mi Misericordia], y agradecedme y no seáis impíos [desagradecidos]! (2:152) En la obra `Uddatu -d-Dá`i (Alforja del suplicante) se transmite que los compañeros del Profeta (BPD) le preguntaron: “¡Mensajero de Allah! ¿Cuáles son los jardines del Paraíso?’. Respondió: ‘Las asambleas del recuerdo ¡Amaneced y atardeced recordando! El que quiera conocer cuál es su categoría ante Allah, que observe cuál es la categoría de Allah ante él, porque Allah Exaltado establece al siervo en el lugar donde el siervo establezca a Allah en sí mismo. Y sabed que la mejor de vuestras acciones que hacéis para vuestro Dueño, y la más pura y elevada para vuestra jerarquía, y lo mejor que iluminó el sol, es el recuerdo de Allah Exaltado. Él, exaltado sea, informó sobre sí Mismo diciendo: Yo soy el asistente del que Me recuerda. Y dice, exaltado sea: Y recordadme que os recordaré [2:152]! ¡Recordadme con la obediencia y la devoción, os recordaré con las daciones y las bondades, y con la serenidad y la complacencia!’”.

© Enseñanzas del Sheij Alí Al-Husainí (Imam Mahmud Husain)

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