Psicología espiritual y pseudo espiritual

Hasan Gómez:  Ud. dijo que “la interpretación define el descubrimiento”: ¿Es posible interpretar, explicar lo inefable, lo puramente metafísico, dentro de parámetros racionales?

Sheij Alí Al-Husainí: Sólo es posible que lo espiritual, puramente metafísico, tome forma, y sea comprendido, gracias a su exposición racional, dentro de los parámetros del conocimiento. Lo cual no quiere decir que ese conocimiento agota lo que se ha descubierto, solamente lo expone. La astronomía releva el cielo, y hace mapas de él, pero está muy lejos de completarlo en su totalidad. La condición del hombre es la de ser racional, debe explicar aquello que conoce, cuando se dirige a otros seres semejantes, de una forma racional, para que sea comprendido. Antes, él mismo se lo debe plantear a sí mismo en términos racionales. Si no lo pudiese hacer, estaríamos ante una fantasmagoría, quizás un estado emocional, pero de ninguna manera una realidad descubierta en el mundo metafísico. Aunque de allí a que él agote, con expresiones racionales, el descubrimiento que ha realizado, esto es imposible, desde el momento en que la infinitud de la que hablamos no lo es en extensión, en amplitud, sino en opulencia interior. Lo metafísico puro, lo espiritual, no puede ser explicitado exhaustivamente en términos racionales, porque es infinitamente rico en sí mismo. Y lo Infinito es informal e inagotablemente opulento, no inabarcable en extensión.

Hasan Gómez: Mucha gente cree haber percibido algo trascendente o haber alcanzado, en algún instante de su vida, lo inefable, a través de la poesía o de la mística ¿Qué diferencias tienen entre sí tales modalidades de comunicación?

Sheij Alí Al-Husainí: Dijimos que la comunicación debería tener una forma entendible y comprensible para todos, y que, de alguna manera, hay que hacer un esfuerzo de interpretación, dentro de los parámetros racionales, acerca de experiencias que de por sí exceden los parámetros racionales. La poesía, la expresión de la experiencia mística, los estados de arrobamiento amoroso de lo divino, relevan huellas, indicios, que permiten como símbolos expresar la realidad metafísica. Al captarla y traerla al plano de la expresión, tanto poética como en prosa, es necesario hacerlo dentro de términos comprensibles, pues de lo contrario sería un hecho meramente emocional, o enajenador , un estado demencial, o satánico. Debemos tener mucho cuidado de ello, porque lo maligno, lo inferior, lo degradante, también pretende presentarse bajo las apariencias de la experiencia mística.

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